El Comercio
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Autor: balbuena2222
El sudoku autonómico.
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Jose Manuel Balbuena | 14-12-2017 | 6:23| 0

29950423-624x433La negociación para la financiación autonómica se presenta como un verdadero rompecabezas. Un auténtico puzle donde hay que encajar las piezas sin que falte ninguna. Me refiero, claro está, a que todas y cada una de las comunidades autónomas salgan ganando. Si no, obviamente, empezarán los problemas y las comparaciones odiosas. Los recelos y las balanzas fiscales adulteradas. Tal es así, que no veo a ningún presidente volviendo a casa con un acuerdo peor debajo del brazo. Es decir, uno que implique una menor financiación por habitante que en el sistema existente. Y para eso, se inventarán criterios ad hoc. Si una comunidad tiene muchos habitantes dirá que la ponderen por ello, si están dispersos igual, si la población esta envejecida pedirán tenerlo en cuenta y la orografía también. En definitiva, lo importe es seguir sacando tajada de un Estado que, al fin y al cabo, es el gran financiador del sistema. El que carga con la responsabilidad de alimentar a unas centrales de gasto –lo que son las comunidades- que piden cada vez más. De hecho, en todas las conversaciones previas la preocupación siempre es la misma: no salir mal parado. En Asturias estamos, con una financiación efectiva de 2.468 euros por habitante, en la parte alta de la tabla. Recordemos que la media del conjunto español se encuentra en 2.354 euros. Adquiere una relevancia máxima esta negociación, puesto que, a todas luces, de ahí dependen la mayor parte de nuestros ingresos. En concreto, el 77% de los mismos. Nos jugamos 2.951 millones de euros, de un presupuesto total de 4.485 millones. Pregunto, ¿alguien ve al presidente asturiano, sea quien sea, presentarse con una cifra menor? ¿Y los demás? El problema esta vez, a diferencia de otras, es el tema catalán. Cataluña no se va a conformar con un acuerdo cualquiera y alguna dádiva de este jaleo que han montado los independentistas va a conseguir. Dejemos fuera los sistemas forales vasco y navarro, porque, aunque siempre se monte mucho barullo en torno a ellos, resultan inamovibles. Más que nada, por una sencilla razón: a ver quién le pone el cascabel al gato. A ver quién le dice a Euskadi y Navarra que les van a cortar el grifo de un cupo recogido en la Constitución. Sin embargo, el resto nos vamos a repartir una tarta donde un comensal tiene un hambre voraz. Ha reclamado de forma vehemente mayor ración y es objetivo del Gobierno central, porque así interesa, dejarlo bien alimentado para que no dé problemas. Seguramente, cuando acabe el sudoku de la financiación autonómica habrá ganadores y perdedores. Eso sí, se tratará de disimular para que se vea lo menos posible.

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No queremos ser Tarento.
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Jose Manuel Balbuena | 12-12-2017 | 6:35| 0

29299429-624x415Ilva es la mayor siderurgia de Europa por tamaño. Se encuentra situada en Italia, más concretamente, en la ciudad de Tarento. En el mes de mayo Arcelor pujó por ella para adquirirla a sus antiguos propietarios, la familia Riva, a la que el Gobierno le había arrebatado el control. Entre otras cosas, por llevarla al colapso financiero y medioambiental. De hecho, cuando sopla viento del norte en el barrio de Tamburi, donde se encuentra ubicado a escasos 250 metros el parque de minerales, el aire se vuelve irrespirable y si llueve el río baja rojo. Incluso los colegios tienen que cerrar por orden municipal ya que resulta imposible vivir. Arcelor ha aprobado un proyecto con medidas medioambientales para esta factoría por importe de 850 millones de euros. Para que se den una idea, diez veces más que el presentado para las plantas asturianas. La situación es tan límite que el Ministerio de Sanidad italiano ha cuantificado que hay entre un 20 y un 30% más de cánceres que en el resto de la provincia. Los habitantes ya no aguantan más y claman a gritos la renovación de unas instalaciones completamente obsoletas. Casi abandonadas a su suerte. Aquí, estamos encantados con que nuestra siderurgia haya presentado un plan de inversiones que asciende a 214 millones de euros. Fue anunciado el lunes de la semana pasada y su objetivo es reducir la contaminación a la mitad. Tanto en su faceta ambiental (calidad del aire), como acústica (ruido) e hídrica (agua) para las instalaciones de Gijón y Avilés. Algo que se venía pidiendo de forma urgente, puesto que, el tema de la contaminación industrial en nuestra ciudad, está a flor de piel. Fueron ya varios los episodios donde el gigante siderúrgico mundial no estuvo a la altura. Me refiero a comunicar de forma fehaciente y previa cualquier accidente en sus factorías con repercusión en la zona oeste. Es más, tuvo que ser nuestro Ayuntamiento, mediante la compra de una estación móvil de vigilancia de calidad del aire, quien levantó la voz de alarma. La situó en El Lauredal y, ¡oh sorpresa!, solamente durante el mes de octubre, superó en veinte días los niveles de partículas permitidos. Algo que descolocó de forma clara a los responsables del Principado: tan acostumbrados siempre a sostener que nunca pasaba nada. Era cuestión del tráfico intenso, decían. Sin embargo, como se demostró con la puesta en marcha del dispositivo móvil, vaya si está pasando. A día de hoy, la situación de Gijón dista mucho de ser tan dramática como en la ciudad italiana. Ahora bien, como no podemos llegar a esto ni por asomo, estaremos vigilantes para que el plan previsto se cumpla sin retrasos ni demoras. No queremos ser Tarento.

 

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Vértigo me da.
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Jose Manuel Balbuena | 09-12-2017 | 8:03| 0

soterramiento-u4022192491f-624x416el-comercio-elcomercioSegún pudimos saber por estas mismas páginas, desde el ministerio de Fomento no ven con malos ojos el soterramiento completo hasta La Calzada. Una vieja reivindicación que, como todo el plan de vías, nunca encontraba respuesta desde Madrid. De hecho, en los últimos diseños antes de la llegada del actual ministro, Iñigo de la Serna, el planteamiento era casi bochornoso: seguíamos con la ciudad partida en dos. Sin embargo, con el nuevo titular ha cambiado la situación. En una ocasión ya dijimos que este ministro, bien es cierto, parecía un rey mago. Nos ha traído lo que hemos pedido y más. Por ejemplo, aceptó prolongar el túnel del metrotrén hasta Cabueñes con un coste añadido de 313 millones asumido íntegramente por Fomento. Algo impensable y que era prácticamente una quimera. Pues bien, el soterramiento completo, a diferencia del proyecto que se barajaba, significa incrementar el gasto de 36 millones de euros a 95. Todo ello, basándose en cambiar la losa prevista que recubriría las líneas ferroviarias, por una obra realizada con tuneladora y como dios manda. A eso le tendríamos que sumar las partidas de inversión ya anunciadas: 403 millones de euros para las obras pendientes, 313 en Cabueñes y ahora esta ambiciosa transformación urbana de la zona oeste. Con lo cual, el resultado final de la actuación si se lleva a cabo tal y como se plantea en el documento que se pretende firmar antes de final de año, sería espectacular: 775 millones de euros para nuestro Gijón del alma, contando también con la parte alícuota del Principado y Ayuntamiento. Sí, lo han leído bien. Más de lo que costó la obra de ampliación de El Musel con sobrecostes incluidos. De la Serna siempre ha dicho que el levantamiento ferroviario gijonés era de justicia. Tantos años de espera –quince desde que se firmó el convenio de colaboración hoy vigente (2002)- iban a tener una generosa respuesta por parte del ministerio. Hace poco unos 7.000 extremeños estuvieron en Madrid manifestándose. Su reivindicación era «¡tren digno ya!», en referencia a que se tardan seis horas en recorrer los 400 kilómetros de Badajoz a Madrid. Adivinen lo que les dijo Iñigo. Exacto, que era también de justicia que Extremadura tuviera unas comunicaciones del siglo XXI, prometiendo «la mayor inversión de la historia». Pregunto, ¿de verdad hay dinero para tanto? ¿De verdad se pueden llevar a cabo infraestructuras que estaban casi abandonas de sopetón? ¿De verdad se puede realizar este plan de vías en Gijón, poner en el mapa ferroviario a Extremadura, tener contentos a los catalanes, finalizar el AVE asturiano y ejecutar 506 millones de euros en Cantabria con el mismo fin? Vértigo me da.

 

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Todo está por ver.
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Jose Manuel Balbuena | 07-12-2017 | 7:48| 0

imagesEs muy posible que las encuestas se equivoquen en las elecciones catalanas del 21 de diciembre. No es la primera vez que esto ocurre cuando hay movimientos importantes de fondo y alta participación. Recordemos que la demoscopia nunca detectó, por ejemplo, la fuerte irrupción de Podemos en el panorama nacional. En los comicios para el Parlamento Europeo de 2014, donde fue su presentación en sociedad, le daban un único diputado o ninguno. Al final, entraron con tanta fuerza que obtuvieron cinco y a partir de ahí comenzó su carrera para «tomar el cielo por asalto». Lo mismo podríamos decir del voto oculto: al PP en las Generales siempre le vaticinaron menos de que lo que sacó. Pues bien, pongámonos en el caso catalán. Con una intervención del Estado por el medio y los sentimientos de una Declaración Unilateral de Independencia fallida a flor de piel. Con una participación que se prevé, ojo, cercana al 90%. Hecho insólito en democracia que se da pocas veces, puesto que la media se encuentra entre el 60 y 70% como mucho. A partir de ahí, cuando aparece gente que nunca iba a votar, que estaba, por decirlo de otra forma, fuera del sistema, se hace muy difícil pronosticar lo que puede pasar. Tenemos, eso sí, tendencias significativas tal y como nos muestra la última encuesta del CIS. Así, el bloque independentista, aunque mengua con respecto a las elecciones de 2015, sigue fuerte. La dureza del sentimiento patriótico forjado durante treinta y nueve años en el más puro acero, está fuera de duda. De hecho, lo del independentismo es casi una fe. Aguantan de todo. Desde que les engañen con una república que duró horas, hasta que su «President» salga disparado por la frontera eludiendo la acción de la Justicia. Sin embargo, también tienen dudas. Buena prueba de ello es que no consiguen alcanzar la mayoría en el «Parlament», como hasta ahora. Por el otro lado, Ciudadanos es la fuerza emergente. Le ha conseguido comer el espacio al PP que parece ser penalizado por las vacilaciones -no por la aplicación, a mi juicio- a la hora de poner en marcha el 155. Parte del electorado ve como más firme la posición del partido naranja y, quizá por eso, los populares obtienen un muy mal resultado. Tampoco este bloque, por supuesto, consigue alcanzar la mayoría. Queda, pues, la duda de lo que hará Catalunya en Comú Podem, a la postre, el partido de Ada Colau y Pablo Iglesias. Coalición que baja en la encuesta del CIS, posiblemente por la indefinición en la que siempre se mueve, pero que puede resultar clave el día después. De su decisión dependerá que gobiernen unos u otros, que se deje enterrado el «Procés» o no. Como digo, todo está por ver.

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La matraca.
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Jose Manuel Balbuena | 05-12-2017 | 6:39| 0

jose-maria-perez-ardura-u402351122x7g-u502789484727jg-624x385el-comercio-elcomercioA las primeras de cambio, ya han aflorado las diferencias entre los socialistas gijoneses. Me refiero, claro está, a la postura del PSOE local con respecto a una hipotética moción de censura contra el gobierno de Foro. Figura recurrente, sin duda, que es como una suerte de matraca: se repite de forma cansina como si fuera un mantra, para luego acabar en nada. Una amenaza cíclica que se plantea cada dos por tres, pero sin ningún resultado práctico. Esta vez, ha sido el nuevo secretario general de la Agrupación Socialista de Gijón, Iván Fernández Ardura, quien la ha sacado a la palestra. Quizá ingenuamente -por ser nuevo, digo yo- aseguró que mantenía una «actitud abierta» para hablar con Xixón Sí Puede (XSP) e IU. Es más, dijo que defender la alcaldía para el PSOE «no sería una línea roja». Algo que, al grupo municipal, con José María Pérez a la cabeza, le sentó como un tiro faltándoles tiempo para recriminarle al recién elegido dos cosas. Primera, que él y el resto de concejales no sabían nada de esa presunta oferta de negociación. Y segundo, que cualquier decisión al respecto tenía que ser debatida con la militancia, como Pérez y los suyos habían hecho con anterioridad. Pues bien, con las aguas revueltas y para no incrementar más la mar de fondo, Ardura aclara (o desdice) sus palabras. Ahora sostiene que «lo lógico y normal» sería un candidato socialista, poniéndolo, esta vez sí, como condición. Manifestando, además, que no ha habido ningún tipo de conversación al respeto, así como que cualquier acuerdo pasaría a la fuerza por la «aprobación de nuestros afiliados». Marca de la casa ineludible en esta nueva etapa. Pese a ello, pese a la rectificación a posteriori, no parece que éste sea el mejor comienzo para una relación entre la Agrupación y su representación municipal. En realidad, tiene razón José María Pérez en una cosa: si la cuestión está en entregar la alcaldía a pesar de ser el grupo más votado, Carmen Moriyón no estaría en el cargo. Lo hubiese dejado hace mucho porque ahí, precisamente ahí, estuvo siempre el meollo de la cuestión. En eso y en que XSP, por supuesto, se manifiesta contrario a tener que ser corresponsable del excelso pasado de gobierno socialista en esta ciudad. Sin embargo, Ardura pareció seguir los pasos del secretario general de la FSA, Adrián Barbón. También dijo lo mismo durante la campaña de primarias y obtuvo idéntico resultado: recelos por parte de los ediles. Por tanto, y dado que restan 18 meses de legislatura, vale más no menear el asunto. Dar por agotado el sobado discurso de la unión de la izquierda, para ir centrándose en unos comicios que están a la vuelta de la esquina.

 

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albertoperez 10-12-2017 | 10:17 en:
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