El Comercio
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RETAZOS DE LA CAMPAÑA

En el ecuador de la campaña electoral catalana distintos asuntos inciden en ella. El juez instructor del Tribunal Supremo, Pablo Llarenas, ha rechazado la petición de Jorge Sánchez, ex presidente de la Asamblea Nacional Catalana, de obtener permisos para salir de la cárcel y participar en actos de campaña. Sánchez es el número dos en la lista de PDeCAT, y también solicitaba licencia para conceder entrevistas a los medios de comunicación, en la cárcel, y la concesión de un horario amplio para estar conectado a Internet. El juez denegó todas sus peticiones, considerando que hay motivos suficientes para mantenerle en el régimen carcelario habitual. Considera que su decisión no perjudica a PDeCAT, que cuenta con 84 candidatos para difundir su mensaje. Los jueces continúan siendo la pieza clave del Estado para desbaratar el ‘procés’.

En el bloque constitucionalista destaca el papel de Iceta, que busca hacer un hueco tendiendo puentes al bando independentista. Un día declara que el Gobierno central debe asumir la deuda autonómica catalana –nada más y nada menos que 77.333 millones de euros, a final de año– y al otro que pedirá el indulto para los cabecillas del bando independentista que resulten condenados por su participación en el intento ilegal de convertir a Cataluña en una república independiente. Por el medio califica de «precipitada» la devolución de las 44 piezas de arte sacro al monasterio de Sijena. Con esta política tan personalista como arriesgada, ha logrado Iceta que suba el PSC en las encuestas después de llevar 14 años perdiendo cuota electoral en las citas con las urnas.

En cuanto al PP, el declive electoral lo compensa la secretaria general del partido y ministra de Defensa, de una forma muy original, supervisando en Reus las maniobras militares a bordo de un avión de combate. Todos los ojos están puestos en Cataluña.

Las últimas encuestas hablan de una mínima ventaja en escaños de los independentistas sobre los constitucionalistas; como en 2015, en votos ganaría estos últimos. Los sondeos vuelven a retratar una sociedad dividida en dos partes semejantes, lo que da pie para reflexionar hasta qué punto es demencial el intento de construir una republicana independiente que dejaría fuera a la mitad de los catalanes. El intento no sólo es contrario a la legalidad, sino que se quiere llevar a cabo contra el sentido común y los intereses generales de la región. La Cataluña plural no acepta el embudo del independentismo.

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VOLUNTAD POLÍTICA

Tras el anuncio de la Federación Socialista Asturiana (FSA) de volcarse en la negociación de los presupuestos la expectativa de un acuerdo entre grupos de izquierda renace. Hay un pacto que los socialistas tienen al alcance de la mano que es el acuerdo con IU. La formación de Ramón Argüelles y Gaspar Llamazares no demanda cambios en las partidas presupuestarias, más allá de arreglar la chapuza de los planes de empleo municipales, conformándose con exigir gestos políticos que visualicen un giro a la izquierda del Ejecutivo. En realidad, hablar de giro a la izquierda no pasa de ser un mero ejercicio retórico, porque hacer leyes sobre la pobreza energética y la pobreza infantil es algo propio de los tiempos que corren. Ningún gobierno de derechas se niega aprobar normas de ese tipo. Ahí tenemos el ejemplo del Ayuntamiento de Gijón, gobernando por Foro, que tiene la política social más avanzada de Asturias, con diferencia. Tampoco pergeñar un plan sobre la lengua asturiana, con el horizonte puesto en la oficialidad, es una medida de izquierdas. La izquierda y la derecha no se diferencian por políticas lingüísticas. Para mayor ironía, en España los más amigos de la oficialidad de las lenguas vernáculas son los partidos de las burguesías regionales, llámense PNV o PDeCAT. Salvo que algún politólogo de la última hornada exponga una tesis distinta, las burguesías siguen siendo conservadoras y de derechas. En definitiva, el acuerdo con IU está prácticamente hecho. Al Gobierno y a la FSA les vale como prueba de voluntad negociadora, y a IU le viene bien, porque sigue con su propia estrategia de pactos de izquierda sin mirar por el retrovisor lo que hace o deja de hacer Podemos.

Harina de otro costal es el acuerdo de los socialistas con Podemos. Ahí sí que hay que modificar las partidas del presupuesto e integrar propuestas que no se habían planteado antes los socialistas. La oferta de 450 plazas para la sanidad puede que sea necesaria para cubrir las vacantes y mejorar el servicio público, pero en las cuentas de Dolores Carcedo no estaba prevista. Más ambiciosa es la propuesta sobre el primer ciclo de educación infantil, que requiere de una decidida voluntad política para asumirla.

Acabo de utilizar la expresión que define la suerte de los presupuestos: la voluntad política. Para gestionar el final de la legislatura basta con seguir el guión establecido. Si quieren ganar las elecciones y mantenerse en el gobierno hay que asumir riesgos.

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LA FSA, A POR EL PRESUPUESTO

La negociación de los presupuestos entra en su recta final. El día 20 termina el plazo para presentar enmiendas a la totalidad, así que para entonces deben estar las posiciones clarificadas. Adrián Barbón acepta la invitación de IU y promete implicarse a fondo para sacar adelante las cuentas. No es difícil satisfacer las demandas de IU, ya que no exige apenas ajustes en las partidas, conformándose con el compromiso político para aprobar dos leyes sociales, relativas a la pobreza energética y la pobreza social, un plan de trabajo sobre la llingua asturiana orientado a darle estatus de oficialidad, y una salida al fracaso de los planes de empleo municipales, de modo que no se exija a los ayuntamientos la devolución del dinero. Si hay voluntad política estas cuestiones se acuerdan en una sola sesión de trabajo. Gaspar Llamazares ha dejado claro que les valen los números de la consejera de Hacienda, Dolores Carcedo, pero necesita que el Gobierno asuma esas propuestas para dar un giro ideológico a la gobernación de la región.

El secretario general de la FSA ha invitado a Podemos a sumarse al diálogo, pidiéndole que huya de tactismos y lucha de agravios. Según Adrián Barbón, “nos jugamos un proyecto mejor y más social, y trabajaremos por su aprobación”. Entre el PSOE y Podemos hay una crisis de confianza. Es un sentimiento mutuo que no ha hecho más que aumentar con el transcurso de la legislatura. Ahora bien, si analizamos las propuestas concretas que realiza el partido morado para los presupuestos, no se detectan en ellas las huellas del populismo y de la utopía. El tema de la discordia es la red pública, universal y gratuita para los niños de cero a tres años. El Principado habla de 20 millones de euros (en la actualidad el servicio cuesta nueve millones), así que es perfectamente asumible. En el presupuesto hay cantidades de dinero muy superiores destinadas a cuestiones de menor importancia. Parece mentira que el PSOE no quiera enarbolar la bandera de una mejora educativa de ese calado. Qué falta de visión política. La red de cero a tres hace más por la demografía de la región que el ampuloso plan de más de 2.200 millones de euros aprobado por el Principado para elevar la natalidad.

Adrián Barbón debe ir a las reuniones y darle publicidad. Menos encuentros secretos de mesa camilla, sin luz ni taquígrafos. Con la presencia del secretario general estoy seguro de que Javier Fernández también se reincorporaría y, a lo mejor, hasta hay presupuesto.

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LA ARMONÍA DEL NOROESTE

Javier Fernández y Alberto Núñez Feijóo se reunieron en Ribadeo, unidos por la problemática territorial y la moderación. Ninguno de los dos rompió nunca un plato. Desde esa conducta compartida es fácil tener coincidencias políticas. A estas alturas de la vida, poner como objeción que uno es del PSOE y el otro del PP no pasa de ser una broma. Si uno repasa las medidas tomadas por uno y otro es imposible saber cuál de los dos es más conservador y cuál es más socialista. Son dos personas realistas, que es una buena razón para no arriesgar en política.

Tema de actualidad, la financiación autonómica. Se habla mucho de ella, pero ni siquiera está previsto el inicio de la negociación del nuevo modelo. Rajoy dejó pasar los cuatro años de mayoría absoluta sin convocar a las regiones y ahora, con un panorama político tan encrespado, tiene razones para la pereza. Feijóo y Fernández tiene una posición muy clara sobre la cuestión, al desear una financiación justa y equitativa que garantice recursos suficientes para costear los servicios públicos. No conozco ningún dirigente político y ningún partido que discrepe de esa tesis. Todo el mundo quiere tener también una sanidad bien dotada, capaz de atender a los pacientes sin demoras, una red educativa extensa que garantice una atención personalizada cerca de los domicilios, etc. A los gobernantes no se les paga por formular bellos deseos, sino por enseñar el camino para lograrlo. Como el dinero es finito, Fernández y Feijóo deben decir a costa de quién van a lograr más financiación. En la cuestión de la financiación territorial estamos en el dilema de la manta, si se tira por un lado se descubre otro.

Les gusta a ambos la reforma de la Constitución, aunque es más partidario de ella el asturiano que el gallego. Tengo debilidad por esa materia. ¿Para qué reformar la Constitución? ¿Para adornar el Estado con la etiqueta “federal”? ¿Para blindar derechos sociales? Los dos presidentes saben que el modelo federal no aporta ninguna virtud que no tenga el modelo autonómico; en cuanto a los derechos sociales, no tienen otro blindaje que el crecimiento económico. Desde hace 39 años, está constitucionalizado el derecho al empleo y a una vivienda digna, y somos el ejemplo de país con paro elevado y con una problemática de desahucios sin resolver.

Dicho lo anterior, resulta evidente que coincidieron en “aves”, autovías y puertos. Es fácil señalar tareas si le toca pagarlas al Estado. La armonía del Noroeste.

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LA FSA Y LOS PRESUPUESTOS

Desde San Martín del Rey Aurelio, Adrián Barbón lanzó dos avisos, uno tocante a las listas electorales y el otro relacionado con un asunto mucho más cercano, la negociación y aprobación de los presupuestos de Principado para 2018. El secretario general de la FSA ha anunciado una profunda renovación de la candidatura autonómica del PSOE  para los comicios de 2019; la composición de la lista no será fruto de acuerdos de despacho. Ese es el criterio del nuevo líder del partido. Como en el PSOE los candidatos se deciden por el método de las primarias, habrá que atenerse al resultado de las mismas. Es muy pronto para hablar todavía de elecciones cuando no se sabe qué dirigentes concurrirán a ellas. Es importante que haya pluralidad de opciones para que los militantes puedan elegir. Primarias de candidato único es una engañifa.

La cuestión de los presupuestos del Principado está de rabiosa actualidad. En esta misma semana tiene que moverse el cotarro o en caso contrario vamos a una prórroga por inanición. Me sorprende que hasta la fecha la nueva dirección del socialismo asturiano se haya mantenido al margen de la negociación de los presupuestos. No fue ese el modo de operar de la FSA en el pasado. No es lógico que haya tanto interés en hablar de un partido participativo, dando voz a las bases, para inhibirse en una cuestión de trascendencia regional sobre la que tiene competencia. Hasta ahora, la negociación de las cuentas casi no ha existido, limitándose a contactos de la consejera de Hacienda con algunos portavoces parlamentarios. Si fuera un asunto de mero encaje de cifras, nadie puede dudar que Dolores Carcedo se bastara sola para resolverlo. Pero de los que se trata es de discutir sobre prioridades políticas. Podemos e IU han puesto el listón a ese nivel y el Gobierno socialista y la FSA no han contestado.

Adrián Barbón promete implicarse al máximo en la negociación de los presupuestos para encarrilar la legislatura. Exactamente se trata de eso, de no resignarse a gobernar con prórrogas sucesivas hasta el año 2020. La dejadez y la desidia no son de recibo en esta materia. Diversos estudios económicos colocan a Asturias en penúltimo lugar de las comunidades autónomas en crecimiento económico para este año y en último lugar en 2018. Ante un panorama así no es de recibo que los representantes políticos se apunten a una prórroga que ralentiza las actuaciones y supone una pérdida de recursos. Primera prueba para la bicefalia socialista.

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ESCENARIO PARA LA BICEFALIA

Del curso parlamentario asturiano, la única fase interesante es la dedicada al debate sobre el estado de la región y la negociación presupuestaria. El resto del tiempo se pierde en comisiones de investigación sin grandes revelaciones y en preguntas al presidente que no clarifican nada.

Este año el chequeo a Asturias y la suerte del proyecto presupuestario apenas han generado expectación. El presidente del Principado participó más relajado que nunca en el debate sobre el estado de la región, y aunque hubo continuas alusiones a los presupuestos, en ningún momento forzó el discurso para atraerse a los potenciales aliados.

Los cinco portavoces de la oposición marcaron distancias con el Gobierno, siendo Mercedes Fernández la única que se ofreció expresamente para aprobar las cuentas, aunque su oferta llegaba envuelta en un conjunto de duras descalificaciones. Así quedó definido el marco de la negociación.

Desde entonces hasta ahora no hubo acercamiento entre las posiciones de unos y otros. Ni siquiera se mantienen las formalidades de una negociación presupuestaria digna de tal nombre, ya que no hay reuniones periódicas ni las partes eligieron delegaciones para realizar la negociación. Todo queda en distintos contactos de la consejera de Hacienda con algunos portavoces, sin profundizar en ninguna materia.

Formalidades

Hace diez años, gobernando Álvarez Areces, la negociación presupuestaria se llevaba con más seriedad. Por parte de los socialistas participaba el secretario general de la FSA, Javier Fernández, acompañado de algún otro miembro de su equipo, y con ellos estaba el presidente Areces y el consejero de Hacienda, Jaime Rabanal. El secretario general de la FSA abría y cerraba las reuniones.

En la actualidad, la FSA no está en las negociaciones y eso que en el manual de estrategia del PSOE consta que la competencia sobre los pactos recae en la dirección del partido. El presidente del Principado tampoco se encuentra en primera línea de fuego. El pasado año ya ocurrió algo parecido, al basarse toda la negociación en el diálogo entre Dolores Carcedo y Mercedes Fernández, con final feliz.

Si al incumplimiento de las mínimas formalidades de una negociación presupuestaria añadimos el veto puesto por el presidente a los grupos de centro-derecha nos encontramos con que los actores de la negociación y la materia de la misma quedan fuertemente constreñidos.

Después de los fructíferos resultados cosechados por el diálogo con el PP, un partido que siempre se ofrece a aprobar los presupuestos socialistas, sin apenas pedir contrapartidas, no se entiende que el Principado lo excluya de la negociación. Quizás en esta ocasión el PP no estaba por la labor, pero dados los antecedentes resulta absurdo excluirlo a priori.

Por decisión del presidente, los presupuestos saldrán adelante si hay un pacto de izquierdas (inédito en lo que va de mandato) o en caso contrario quedarán prorrogadas las cuentas de 2017.

Propuestas

Con tantas restricciones, las propuestas que hay sobre la mesa son escasas. IU solicita que los ayuntamientos no tengan que devolver el dinero de los planes de empleo y la concreción de una propuesta que visualice el compromiso del Ejecutivo con el primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años). También pide la aprobación de leyes sociales y un impulso a la lengua asturiana.

El planteamiento de IU debería ser un revulsivo para que Javier Fernández relanzara la negociación, ya que Gaspar Llamazares ha declarado que le valen las cifras del presupuesto, sólo necesita para aprobarlo la expresión de una voluntad política clara de llevarlo a cabo. Aliados tan generosos no los tienen todos los gobiernos.

Podemos, el partido clave para formar una entente de izquierdas, pone como condición la articulación de una red escolar universal, pública y gratuita para niños entre cero y tres años.

No es una propuesta populista. Es más que probable que el PSOE de Pedro Sánchez lleve en su programa una iniciativa de ese tenor, sin embargo el Gobierno de Javier Fernández no se plantea aprobarla. Sólo acepta gastar algo más de dinero en esa etapa educativa para que le salga más barata a los padres.

Culpables

Javier Fernández ya abrió la espita del juego de las culpabilidades. Se le entendió bien, uno de los cinco partidos de la oposición (Podemos) es el culpable de que el Gobierno socialista prorrogue los presupuestos.

Vamos a ver. No se negocia en tiempo y forma, se rechazan las propuestas de la oposición, y luego se reserva la potestad de atribuir a otros la paternidad de los fracasos. ¿Cómo interpretar todo esto?

Para mí la clave de lo que sucede está en las primarias y el congreso de la FSA. La victoria de los ‘sanchistas’ restó margen de maniobra a Javier Fernández. Ante esta realidad, el presidente optó por mantener el modelo presupuestario con el que se encuentra identificado.

Se diseña un horizonte para los dieciocho meses que quedan de mandato: paz interna; gran protagonismo para asuntos de bajo perfil ideológico, como el plan demográfico y la reordenación del área central, mientras se gobierna la región estirando el presupuesto de 2017 hasta 2020. Escenario para la bicefalia.

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Sobre el autor Juan Neira

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