El Comercio
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Autor: juanneira
LA CÁRCEL Y EL SONDEO
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Juan Neira | 06-12-2017 | 7:57| 0

La campaña electoral catalana se inicia con dos noticias impactantes, una cargada de emociones y la otra de razones. El juez instructor del Tribunal Supremo decidió dejar en libertad a seis exconsejeros del Gobierno de Puigdemont, mientras que deberán permanecer en prisión el exvicepresidente, Oriol Junqueras, el ex consejero de Interior, Joaquín Forn, y los dos ‘jorges’ (Sánchez y Cuixart) que presidían la Asamblea Nacional Catalana y Ómnium Cultural hasta su ingreso en la cárcel. Al parecer el criterio para tratar de distinta forma al grupo de investigados está relacionado con la probabilidad de que puedan volver a encabezar actuaciones violentas.

Al margen de la importancia que tiene una medida así para los encausados, desde una perspectiva personal, la decisión judicial debe verse en relación con la convocatoria electoral, al ser Oriol Junqueras el cabeza de cartel de ERC, mientras que Jorge Sánchez y Joaquín Forn son los números dos y siete de la candidatura de Juntos por Cataluña que encabeza el huido Carlos Puigdemont. Para la mayoría de los observadores, la medida del juez beneficia a los independentistas. Lo mismo se decía cuando entraron todos ellos en la cárcel, pensando en las grandes manifestaciones de solidaridad que provocaría el encarcelamiento y nada de eso ocurrió. Es difícil valorar cómo va a reaccionar el cuerpo electoral, cuando ya está muy condicionado por la catarata de hechos ocurridos desde las jornadas del seis y siete de septiembre, cuando los independentistas cortaron amarras con la Constitución y el ordenamiento jurídico vigente.

La decisión del juez instructor fue tomada la misma mañana que se daba a conocer el último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre los comicios en Cataluña. Según el CIS, Ciudadanos ganaría las elecciones por un escaso número de votos, empatando a escaños con ERC. Juntos Por Cataluña quedaría en tercer lugar y el PSC sería el cuarto. Por bloques, los independentistas pierden el 3,4% de votos y cinco escaños en relación a las elecciones de 2015. Los constitucionalistas llegarían al 53% de los votos, con un crecimiento importante de Ciudadanos y PSC y el retroceso del PP. En manos de Podemos y Ada Colau quedaría la investidura del presidente. Pablo Iglesias ya dijo que Ciudadanos y PP no gobernarían, ahora debe decir a todos los españoles que prefiere a Junqueras o a Puigdemont. La derrota del ‘procés’ está al alcance de la mano.

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EL MARCO ELECTORAL
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Juan Neira | 04-12-2017 | 11:53| 0

Estamos a 17 días de las elecciones catalanas, la cita autonómica más importante en 40 años de democracia. Aunque todavía no está bien decantado el escenario electoral, parece que las opciones en liza pueden reducirse a dos alternativas: independentistas y constitucionalistas. Votar a Ciudadanos, a los socialistas o la candidatura del PP es indiferente, al igual que el voto a PDeCAT o a ERC resulta equiparable. Más que nunca lo que se va a dilucidar en las urnas es el retorno inequívoco al orden constitucional o la posibilidad de ensayar nuevamente el intento de romper con la legalidad para intentar una república independiente, fuera de la UE, y sin posible homologación en la escena internacional.

Conocemos los partidos que van a competir por los escaños, pero los grupos independentistas no han dicho con claridad lo que van a hacer si retornan al poder. Parece que Oriol Junqueras, máximo líder de ERC, partido que parte como ganador en las encuestas, prefiere centrarse en la vuelta al marco autonómico, dejando para más adelante la recuperación del estatus republicano, votado en el ‘Parlament’ por los diputados de PDeCAT, ERC y la CUP, contraviniendo la legalidad, el dictamen del órgano de asesoramiento de la Generalitat y la opinión de los letrados de la Cámara autonómica. La táctica de Junqueras no transmite tranquilidad, porque no renuncia a la ilegal república y se reserva la posibilidad de reivindicar la ruptura con España cuando las circunstancias le sean favorables. El régimen autonómico, basado en una gran transferencia de poder del centro a las periferias, se basa en la confianza de compartir todos el mismo proyecto y respetar la jerarquía institucional recogida en la Constitución. Los grupos independentistas han demostrado hasta la saciedad que no son partidos fiables, de modo que el Estado deberá fijar las cauciones necesarias para evitar la repetición de hechos tan graves como los perpetrados en los pasados meses de septiembre y octubre.

El escenario electoral todavía no está decantado porque no sabemos si los principales dirigentes independentistas que concurren como candidatos en los comicios del próximo día 21 podrán participar en la campaña o tendrán que conformarse con observarla desde la cárcel. El Tribunal Supremo decide hoy la suerte del exvicepresidente y los exconsejeros encarcelados, así como de los ‘jordis’ (Sánchez y Cuixart). Una decisión de relevante contenido para las elecciones.

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LAS MODAS EN LOS PRESUPUESTOS
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Juan Neira | 03-12-2017 | 9:38| 0

La vecindad en el calendario entre el debate sobre el estado de la región y el debate presupuestario sirve para captar el tipo de ideas y reflexiones que manejan los diputados sobre la problemática regional.

Lo primero que quisiera reseñar es que en la política asturiana mandan las modas. Las posiciones de los partidos están petrificadas, pero los dirigentes son sensibles al contenido de los catálogos otoño-invierno.

IMPUESTOS

Hace doce meses, en la Junta General del Principado se discutía sobre impuestos. La argamasa del pacto presupuestario, entre PSOE y PP, fue la reforma del Impuesto de Sucesiones, con aquel denostado “error de salto” que obligaba a pagar 18.000 euros si el patrimonio heredado superaba en un céntimo el umbral de los 150.000.

Por el otro costado del Parlamento, Gaspar Llamazares presentaba la moda de la fiscalidad verde. Impuestos a las empresas eléctricas, a los cajeros de los bancos, a los operadores de telefonía, a las bolsas de patatas, a la bebidas azucaradas, a las pizzas hipercalóricas, etc.

El PP quería rebajar los impuestos e IU pretendía subirlos. Entre la provocativa minifalda “pepera” y la protectora maxifalda de IU, el PSOE se quedaba en el medio. Al final optó por recortar la prenda fiscal en vez de alargarla. La novedad de los presupuestos fue la rebaja del Impuesto de Sucesiones.

Este año los tributos quedaron en un segundo plano. Alguna alusión a la presión fiscal o a la necesidad de elevar mínimos exentos, pero sin convicción ni pasión. El debate gira sobre el gasto. O mejor dicho, sobre alguna modalidad de gasto.

INVERSIÓN

Ni antes ni ahora la inversión productiva se logra hacer un hueco en la pasarela. La inversión pública es una antigualla de tiempos pretéritos. Recuerdo la época en que la inversión de las administraciones era la bandera de la izquierda (ese sí que es un rasgo keynesiano), pero ha quedado barrida por el paradigma del gasto social.

Hay otra razón de peso para que la inversión productiva no sea tendencia. Para invertir hay que concebir proyectos, realizar cálculos, sopesar alternativas. Sin embargo, subvencionar no requiere de operaciones intelectuales complejas. Invertir es arriesgar, para gastar basta abrir la caja.

En una sociedad con alto paro estructural parece que el progreso pasa por la creación de empleo. La clase política asturiana lo ve de otra manera. El proverbio chino estaba equivocado: nada de enseñar a pescar, dale una merluza todos los días.

A escala municipal, el gasto social está de rabiosa actualidad desde el minuto uno del actual mandato. El llamado “rescate social” orienta a alcaldes y concejales. Se entiende por rescate mantener a la gente en el paro pero con derecho a subvención. Como medida provisional puede ser un acierto y un acto de justicia, pero la cronificación de las ayudas es insostenible.

Con el gasto social como único argumento de otoño se inició el debate presupuestario. Javier Fernández decidió marginar al PP, pese a que Mercedes Fernández se ofreció como Cirineo para llevar la cruz de las cuentas regionales. El presidente puso como pretexto las divergencias en política educativa y fiscal. Las diferencias no deben ser insalvables cuando hace doce meses se pusieron de acuerdo.

La razón real está en el veto de la FSA de Adrián Barbón al PP. Era lo que le faltaba a Pedro Sánchez, otro pacto de presupuestos entre el ex presidente de la comisión gestora y el PP. Al asumir esa línea roja Javier Fernández ya sabía que la probabilidad de aprobar los presupuestos era marginal.

DE CERO A TRES

Lo que más quisiera destacar no es la clave partidaria del debate presupuestario, sino la vaciedad de ideas. Con el gasto social como telón de  fondo, desde que empezaron los tanteos, las reuniones, el intercambio de borradores, las sesiones negociadoras, etcétera, la única idea política que estuvo sobre la mesa fue la creación de una red escolar pública, universal y gratuita para niños de cero a tres años. El resto es un conjunto de propuestas, acertadas o equivocadas, pero con una marcada orientación administrativa.

Hace unos días, en Canal 10, Florentino Felgueroso recordaba que en EE.UU se sabe que el dólar mejor invertido es el destinado a educación preinfantil. Lo que no se gaste en esa etapa habrá que hacerlo luego en políticas activas de empleo o en subsidios del paro. También señalaba que la educación de cero a tres debe orientarse hacia los niños pobres, porque son los que más retraso sufren cuando quedan con su familia a esa edad. Y que la educación de cero a tres no es un instrumento para que las madres puedan trabajar, sino para que los niños progresen. Me atrevo a añadir que va siendo hora de que adquiramos una perspectiva más amplia, que no nos conformemos con las guarderías del siglo XX y pongamos los cimientos del futuro.

Desconozco el resultado final de la negociación presupuestaria. Las cuentas regionales tienen una plantilla que se repite ejercicio tras ejercicio, alterándose las cifras en función de la creciente o menguante recaudación fiscal. Pura rutina. Hasta ahora el supuesto intercambio de ideas es un desierto. Eso sí, un desierto con derecho a oasis, la educación de cero a tres.

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PRESUPUESTOS EN VÍA MUERTA
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Juan Neira | 02-12-2017 | 10:17| 0

La sesión parlamentaria de preguntas al presidente, en la Junta General del Principado, se centró en el proyecto de presupuestos para 2018 o, más bien, en las negociaciones que hay en curso sobre las cuentas. Javier Fernández y los portavoces de los grupos políticos trataron de justificar su postura en las negociaciones sin ahorrar críticas hacia sus interlocutores. Noviembre ha quedado atrás, por delante tenemos la semana ideal para toda suerte de absentismo laboral o político, así que tras las comparecencias en la Cámara de los representantes institucionales (agentes sociales y económicos y entes varios) para dar a conocer su opinión sobre los presupuestos, tocará firmar el acuerdo o ratificarse en el disenso.

Todo indica que el proyecto de presupuestos está detenido en vía muerta. Ningún grupo de la oposición ha hecho declaraciones a favor del mismo. IU, que siempre fue favorable a una entente programática entre los tres grupos de izquierda, recela del Ejecutivo socialista. Gaspar Llamazares acepta las cifras del presupuesto, pero no cree que en la voluntad de los socialistas de desarrollar las partidas. Aprecia falta de liderazgo en el Principado, un asunto sobre el que ya se explayó en el debate sobre el estado de la región. Mayor distancia hay aun entre Podemos y el Gobierno socialista. Tras los muchos rifirrafes habidos a lo largo de la legislatura entre Javier Fernández y Emilio León, he llegado a la conclusión de que hablan lenguajes distintos. No es ya que tengan estrategias incompatibles, es que de cualquier hecho sacan consecuencias diferentes. Verbigracia, los 643 millones destinados la deuda (amortizaciones e intereses). El presidente ve normal esa cifra y puesto a hacer una valoración la encuentra asumible y de baja cuantía en comparación con la carga financiera de la mayoría de las comunidades autónomas. Para Emilio León es un despropósito que se le dé prioridad a transferir una cantidad tan grande a los bancos estando sin resolver prioridades sociales relevantes, como extender la gratuidad a la red de cero a tres años. Blanco y negro, así no hay posible acuerdo.

Mucho más fácil sería la entente con el PP. Mercedes Fernández también reivindica la red de cero a tres, pero como tiene una óptica similar a la de Javier Fernández, con el incremento de financiación que consta en el proyecto de presupuestos se daría por satisfecha. Las líneas rojas de la FSA complican el final de mandato al presidente.

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PRESUPUESTO SIN MARKETING
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Juan Neira | 01-12-2017 | 9:36| 0

Las negociaciones presupuestarias, como todas aquellas que versan sobre asuntos importantes, conllevan siempre una fase de cortejo. El Gobierno responsable de las cuentas tantea a sus potenciales aliados mostrando la bondad de su mercancía y se muestra solícito a dialogar sobre sugerencias y exigencias. El Parlamento se rige por las leyes de la aritmética, de modo que las negociaciones siempre se hacen pensando en el número de diputados necesario para aprobar el proyecto presupuestario. En el caso del Parlamento regional el número clave es 23. El Gobierno socialista marginó al PP de un posible acuerdo para no chocar con la FSA de Adrián Barbón. Javier Fernández no quiere guerras internas en el último tramo de su mandato y pone la suerte del proyecto de cuentas en el acuerdo con Podemos e IU. El pacto con el PP era muy sencillo, pero para mantener la paz en el partido eligió el camino sinuoso  de una alianza tripartita con Podemos e IU. Un tres en raya inédito en lo que va de mandato.

Dados los antecedentes, lo más sensato es pactar con IU y, luego, picar a la puerta de Podemos. Al grupo parlamentario de IU le convence la distribución de recursos que contempla el proyecto socialista. Estarían dispuestos a dar el definitivo visto bueno si una serie de cuestiones, no precisamente dinerarias, fueran satisfechas al calor del pacto presupuestario. Podríamos decir que lo no que sea gastar e invertir resulta barato. En la fase de cortejo, todos los problemas que no son de dinero dejan de ser problemas. Sin embargo, en esta ocasión, no se cumple esa pauta. Primero surgió la inesperada reclamación a los ayuntamientos para que devuelvan el dinero de los planes de empleo no realizados y, ahora, el absurdo conflicto en torno a una polémica reorganización del servicio de salud mental en Oviedo, realizada por el Principado. En IU no entienden que los que deberían estar más objetivamente interesados en allanar los problemas, se dediquen a poner palos en las ruedas del pacto. Alejando Suárez, responsable de la organización ovetense de IU, afirmó que hay un sector reaccionario en el Gobierno asturiano que pretende reventar el acuerdo. No creo en las conjuras, aunque todo pudiera ser. Me inclino a pensar que la aprobación de las cuentas no despierta entusiasmo en el Principado. Hasta ahora solo hemos visto a Dolores Carcedo exponiendo las bondades. La venta de todo producto exige marketing, imprescindible cuando la mercancía despierta recelo.

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