El Comercio
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Fecha: febrero 4, 2018
LA FAMILIA DEL ÁREA CENTRAL
Juan Neira 04-02-2018 | 9:13 | 0

Javier Fernández ha dado la orden a Fernando Lastra de resucitar el proyecto del área metropolitana. Es uno de los objetivos prioritarios del Gobierno socialista para el último tercio del mandato. Un cometido difícil que viene precedido de un fracaso rotundo.

La ex consejera de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, Belén Fernández, quiso meter en cintura a 29 ayuntamientos del centro de la región a golpe de BOPA. Con la ayuda de un funcionario redactó un extenso documento (200 páginas), sin contar con los ayuntamientos, con la intención de configurar las directrices subregionales de ordenación. Lo presentó Javier Fernández ante una nutrida representación de cargos públicos socialistas y despertó la ira de los alcaldes, quedando en vía muerta.

Cualquiera que hubiera leído el documento se daría cuenta de que el enésimo intento de estructurar el área metropolitana (la idea viene de los primeros años sesenta del pasado siglo) tenía como único objetivo impedir la creación de suelo urbanizable por parte de los ayuntamientos. La entonces consejera decidió que ya había bastante suelo para expansión de las poblaciones y hasta el año 2030 no se debía mover una raya.

Once meses más tarde, con el nuevo consejero, el panorama ha dado un cambio radical. Fernando Lastra ha impuesto nuevas normas: los alcaldes son los grandes artífices del área metropolitana («qué a gusto estoy con vosotros»). De los suelos urbanizables está prohibido hablar.

BUEN ROLLO

La nueva filosofía es el trabajo cooperativo. Importa más que haya buen rollo entre alcaldes y consejero, que la materialidad de los acuerdos. El consejero pretende formar un buen equipo humano y el área metropolitana caerá como fruta madura.

Una forma tan laxa de proceder es caldo de cultivo de ideas descabelladas. Veamos cómo se propone delimitar el área central.

Para Belén Fernández el área se extendía por 29 municipios. Lastra lo reduce a los seis municipios más poblados. Los seis fundadores, aunque abre la puerta a incorporaciones voluntarias. A partir de ahí todo es un disparate.

Se crea un grupo de trabajo para estudiar el perfil del área central, que estará auxiliado por la Federación Asturiana de Concejos (FACC). ¿Qué perfil hay que estudiar y qué pinta la FACC? ¿Se trata de estudiar la idoneidad de los ayuntamientos que se deseen incorporar? ¿Se decidirá por bolas blancas y negras la incorporación al área central?

El consejero y los seis alcaldes fundadores se reunieron en Siero con espíritu creativo. El alcalde de Langreo, Jesús Sánchez, advirtió de un peligro: la configuración del consejo metropolitano del área central sin representantes de ayuntamientos de las alas de la región. No se puede marginar a las alas. De traca. Un disparate semejante a mandar representantes de los ayuntamientos de Gijón, Oviedo o Avilés a un órgano de planeamiento territorial del Oriente o el Occidente. Lastra no pestañeó. La FACC se va a encargar de seleccionar los representantes de las alas. Todo sea por el buen rollo.

Convertida la reunión en fraternal encuentro de antiguos alumnos, alguien sugirió si podría entrar Pravia en el ente metropolitano. «¿Pravia?» «Claro que sí». «Y Villaviciosa». «Eso ya es Oriente, así que estará representada por los dos municipios elegidos de esa área, en caso de no ser ella una de las elegidas».

El consejero llevó a la reunión dos temas para nutrir de contenido la articulación del área central: la movilidad y la cultura. La movilidad la ligó al plan de Cercanías que presentó hace un mes el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. Se espera que la Administración central elija un representante para incorporarse al consejo metropolitano. Lastra sabe que el único que va hacer algo en Asturias es De la Serna, por eso lo quiere tener cerca, porque el Principado y los ayuntamientos no moverán una piedra.

La cultura no será un eje vertebrador del área metropolitana por el rechazo de Wenceslao López. El alcalde de Oviedo no quiere intromisiones en cuestiones culturales y apoyó con fuerza la movilidad («la necesidad de movernos la tenemos todos»). El argumento no es muy sólido. También todos vamos a bibliotecas, conciertos, conferencias, exposiciones etcétera. Tema vetado.

SIN CONSORCIO

La cultura queda fuera del área central y no habrá consorcio. En el proyecto de Belén Fernández, la madre del cordero estaba en el consorcio, como órgano de gestión del área central. Los alcaldes que no son del PSOE temen la repetición del modelo de Cogersa, un consorcio donde el Principado se reserva el 20% de representación, tiene la presidencia y no aporta ni un euro para inversiones. Yo mando y vosotros pagáis. El alcalde de Mieres, Aníbal Vázquez, lo solucionó en un periquete, «amigu, si tiramos por lo del consorcio la gente dirá qué broma es ésta».

Dejo para el final lo mejor: a partir de ahora a las reuniones del consejo metropolitano irán cinco representantes por cada ayuntamiento para reflejar la pluralidad de las corporaciones. Con esa cláusula se asegura que el área metropolitana no pasará del mero diseño, sin cultura, sin consorcio, y con la presencia de nuestros primos carnales de Luarca y Ribadesella. Lo más importante será la foto de familia.

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Sobre el autor Juan Neira