El Comercio
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Autor: albertodelriolegazpi_62010
Un templo a la deriva
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Alberto del Río Legazpi | 18-02-2018 | 11:30| 0

El caso de la antigua iglesia de Nuestra Señora del Carmen de la Dársena de San Juan de Nieva.

            En San Juan de Nieva situado en la costa atlántica está el puerto industrial de Avilés, uno de los más importante del norte de España, donde atracan mercantes de todo el mundo.

Aspecto actual de la que fue iglesia de San Juan de Nieva.

Aspecto actual de la que fue iglesia parroquial de San Juan de Nieva.

            Es un pueblo dividido en dos por la mar salada: el ‘San Juan de Acá’ situado en la margen izquierda de la Ría y el ‘San Juan de Allá’ en la península de Nieva de la margen derecha. Y si el agua lo parte en dos, los ayuntamientos (Castrillón, Gozón y Avilés) lo hacen en tres, pues también el ‘San Juan de Allá’ está dividido entre Gozón y Avilés. El acabose.

            De tal caos burocrático, paradigma de lo fronterizo difícil de encontrar, no se libra ni la iglesia católica apostólica y romana ya que hasta por su templo, situado en el ‘San Juan de Acá’, pasa la raya divisoria entre los concejos de Castrillón y Avilés. Hablo de la que fue iglesia de Nuestra Señora del Carmen de la Dársena de San Juan de Nieva de Avilés, que tal fue la kilométrica denominación de origen, dicho sea con perdón, que algunos le asignaron en sus comienzos.

Maqueta del templo.

Maqueta del templo.

            Fue un proyecto fechado en 1944 siguiendo la traza inspirada en lo marino (lo más notable es la nave central, la quilla invertida de un barco) del famoso arquitecto Ignacio Álvarez Castelao (Cangas del Narcea, 1910–Oviedo, 1984). El puerto cedió el terreno hasta el año 2022 y lo financió. Ayudó mucho el que impusiera un canon ‘voluntario’, durante ocho años, a las buques que atracaban en los muelles.

La iglesia apenas se distingue entre el puente del mercante y la grúa de la derecha.

La iglesia apenas se distingue entre el puente del mercante y la grúa de la derecha.

            Pero no son solo razones de geografía física las que determinan el acabose en San Juan. También las humanas. Hablo del fin de una parte del pueblo por la desaparición de su vida urbana (solo queda actualmente, y en las afueras, un pequeño poblado de viviendas de empleados de la factoría de zinc) que había crecido en torno a su dársena marítima inaugurada en 1893. Cien años después vino el acabose –y no es un dicho– de casas, comercios (Efectos Navales García-Morán), bares y restaurantes (Casa Rosa, la Rubia, la Pomarada, La Marina, Cabo de Peñas, etc) y también de conocidos bares de alterne como La Naval y del famoso Bahía cabaret, también de alterne y orquestina, tiempo atrás llamado ‘El de las quince letras’ una torre de babel idiomática por la gran cantidad de marinería extranjera que lo visitaba. Decía que ‘San Juan de Acá’ se acabó para dar cumplimiento a la Ley de Puertos y de la Marina Mercante de 1992 que no permite ocupaciones o utilizaciones en terrenos de su dominio que no tenga usos portuarios.

            Las máquinas derribaron todos los edificios que encontraban por delante pero frenaron en seco ante el templo. Con la iglesia habían topado.

Ignacio Álvarez Castelao.

Ignacio Álvarez Castelao.1956.

            Hoy, veinte años después, el edificio religioso diseñado por Álvarez Castelao luce abandonado y vallado entre montañas de carbón y piezas industriales, con soportales, paredes y tejado apuntalados por el abandono y el trepidar incesante de las máquinas que trajinan a su alrededor. El espectáculo es patético.

            Hubo intentos de arreglar el asunto pero el puerto, la iglesia y la circunstancia legal no lo hicieron posible. Lo que unido a que ‘San Juan de Acá’ se iba despoblando (en el 2000 los feligreses habían pasado de 600 a 106) determinó que el arzobispado desacralizase el templo, celebrándose la última misa el 16 de julio de 2008, festividad de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros.

            Hoy el edificio sigue en pie únicamente por la normativa legal que impide a la Autoridad Portuaria derribarlo, al estar incluido en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Asturias e igualmente catalogado artísticamente por los municipios de Avilés y Castrillón.

Última liturgia celebrada en el templo, el 16 de julio de 2008 (Foto cedida por José Carlos Valdés)

Última liturgia celebrada en el templo, el 16 de julio de 2008 (Foto cedida por José Carlos Valdés)

            Cabía la solución de que la imaginación política aliada con la generosidad de determinados estamentos oficiales hiciera posible el aprovechamiento del antiguo templo para otras tareas. Pero faltó genio e ingenio.

            No encuentro en la comarca avilesina, y tampoco en Asturias, templo de vida tan corta como éste de San Juan de Nieva. Un edificio de diseño vanguardista que se ha convertido en un grano en el culo de la Autoridad Portuaria y de los gobernantes locales y autonómicos, que no saben, no pueden o no quieren, encontrar remedio para tan infectado caso de acoso al patrimonio arquitectónico.

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El desconocido Ureña
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Alberto del Río Legazpi | 11-02-2018 | 11:32| 0

           En Avilés si dices Ureña algunos piensan que te refieres al recordado Justo Ureña, otros a Gabriel Ureña Hevia –nieto del Cronista– y cuyo cello suena mucho y bien. Muy pocos saben de Federico.

Federico Ureña en 1886.

Federico Ureña en 1886.

            Federico Ureña González–Olivares nació, en 1859, en Oviedo donde pasó niñez y juventud. Era primo del catedrático y escritor Leopoldo Alas Ureña (‘Clarín’). Al terminar sus estudios se traslada a Avilés, en 1882, para trabajar con el ingeniero vasco Carlos Larrañaga que dirigía las obras de canalización de la Ría, histórica reivindicación local conseguida principalmente por dos políticos liberales de Avilés en el Congreso, Julián García San Miguel (segundo marqués de Teverga) y Estanislao Suárez–Inclán.

            Federico Ureña se alojaría en La Serrana durante dos años. Como no sabía perder el tiempo, su trabajo se expandió por distintos sectores, en una época donde no abundaban (al menos en Asturias) ingenieros ni arquitectos. Dirigió las obras de la carretera del Torno, así llamada porque discurría paralela a la Ría por el antiguo camino por donde un carro con torno tiraba de los barcos que encallaban en los arenales tan frecuentes en la ría de entonces. La carretera del Torno es hoy la avenida del Conde de Guadalhorce, aunque la gente abrevia con carretera de San Juan.

Esquina Florida-Rui Pérez.

Esquina Florida-Rui Pérez.

            Ureña se implicó laboral y socialmente en Avilés en todos los sentidos. En 1884 se casa con María Dolores González–Posada la hija mayor de Serrana Gutiérrez Pumarino, dueña de la famosa fonda (luego hotel) La Serrana, donde se alojaba. El matrimonio compró una casa, por 20.500 pesetas, en el número 8 de la calle de Alante o Adelante y que a partir de 1890, cuando llegó el tren a Avilés, se llamaría calle de La Estación. Era un edificio con bajo, piso y huerta que daba a La Ribera (hoy calle Emile Robin, paralela al parque El Muelle). El matrimonio tuvo once hijos de los cuales vivían ocho cuando murió Federico.

            Desarrolló labores –en sus veinte años de residencia en Avilés– en distintos campos: canalización de la Ría, empresa privada y ámbito municipal.

            Hay que decir que el Ayuntamiento, haciendo de la necesidad virtud, le dirigió una carta ‘rogándole’ trabajase en lo municipal. Y es que se había quedado sin el arquitecto Ricardo Marcos Bausá que se había largado, después de tenérselas tiesas con el alcalde José Cueto a costa del proyectado parque El Muelle. Y puesto que los arquitectos escaseaban y el municipio tenía obras que no podía paralizar la cosa terminó con Federico Ureña como Director de Obras Municipales y como tal se hizo cargo de labores de ingeniería y arquitectura.

Galiana. Casa Arias de la Noceda.

Galiana. Casa Arias de la Noceda.

           Por ejemplo las obras de construcción, hasta su terminación, del nuevo parque El Muelle (que había trazado Bausá) donde Federico diseñó un excelente kiosco musical que algunos consideran el mejor de Asturias. Proyectó la carretera que llevaba de Avilés a Piedras Blancas (la conocida como Carretera de la Plata). Trabajó en la crucial planificación del segundo ensanche de Avilés que comprendió la apertura de tres travesías (Pablo Iglesias, Libertad y Las Artes) que unían las calles Rivero y Llano–Ponte.

           Federico Ureña fue solicitado por particulares para trazar planos de las siguientes edificaciones:  

Esquina de las calles LLano-Ponte con Ruiz-Gómez.

Esquina LLano-Ponte con Ruiz-Gómez.

            En el año 1883 el edificio nº 11 de la calle de Emile Robin (para entendernos donde está la Cafetería Germán), el nº 10 de la calle Pedro Menéndez y en la calle Galiana un palacete (conocido como casa de Arias de la Noceda) hoy propiedad municipal. Sobre este inmueble cuya autoría algunos adjudican  a Armando Fernández Cueto (que tampoco era arquitecto sino maestro de obras) hay cierta confusión que Héctor Blanco (que se lo atribuye a Federico) justifica, en su excelente libro ‘Arquitectura sin arquitectos’, como que «probablemente ambos asumiesen conjuntamente la ejecución de algunas obras de especial envergadura técnica y decorativa».

            En 1884 y 1885 los edificios 14 y 27 de la calle Ruiz–Gómez, este último haciendo esquina con la calle del Muelle ha sido recientemente rehabilitado. Así como los inmuebles números 2, 4 y 8 de Llano–Ponte, por lo que la singular esquina, en chaflán, de esta calle con Ruiz–Gómez también es obra de Federico Ureña.

Federico Ureña en 1904.

Federico Ureña en 1904.

            En 1892 el histórico edificio nº 21 (hoy 29), que es todo un episodio aparte, de la calle La Ferrería; así como el número 6 de La Muralla. En 1893 diseña el lavadero público de González Abarca que, actualmente, y después de haber sido desmontado su techo y columnas es un espacio estúpidamente abandonado.

           Finalmente está el espectacular edificio que hace esquina entre las calles Rui Pérez y La Florida que comenzó a levantar en 1890 y no se terminó hasta 1910. Algo que no vería Federico, cuyos bronquios no aguantaban con salud la humedad y se había marchado en 1902 con su familia, por alejarse de la costa se dijo, a Sevilla donde falleció en 1905, a los 46 años, cuando trabajaba en la construcción de un puente en Alcalá de Guadaira.

           El joven músico Gabriel Ureña, con una brillante carrera internacional como solista de violonchelo, es nieto de Justo Ureña quien fue empleado del Ayuntamiento de Avilés (y en su jubilación Cronista Oficial de la ciudad) y el cual, a su vez, fue nieto de Federico Ureña, Ayudante de Obras Públicas que –por escrito queda– dejó su huella en trazados de carreteras, calles y edificios de Avilés.

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Del Cañón de Avilés a Sabugo, pisando en Pola de Siero
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Alberto del Río Legazpi | 04-02-2018 | 10:39| 0

            Venía yo, con un clavel de color amarillo membrillo en la solapa, de la casa de un amigo que vive en Lugo (avenida de). Había subido por el Camino Viejo de Pravia hacia Playa de San Balandrán por aquello de atajar pues iba apurado por el reloj. Atravesé a toda máquina la Ría de Avilés, calle que desemboca en Alemania (avenida), dejando a estribor Balandro, Bergantín y Corbeta (vías del barrio de pescadores de Avilés) y también San Telmo, plaza en torno a una palmera.

Alcantarilla de Siero en Avilés.

Alcantarilla de Siero en Avilés.

            Llegué, ya decía que apurado, a Alemania (avenida de) cuando –y quizás por los efectos del trote– el clavel se me escurrió del ojal de la chaqueta y se deslizó por pantalón y zapato aterrizando en una tapa metálica redonda encastrada en la acera y en la que, al agacharme a rescatar la flor caída, pude comprobar, no sin asombro, que estaba  rotulada a nombre del Ayuntamiento de Siero, el término Saneamiento y el escudo de dicho municipio asturiano. Lo que aprovecho para poner en conocimiento del Gobierno del Principado de Asturias, adjuntando el correspondiente documento fotográfico reproducido en esta página, por si considera este hecho como administrativamente Sabe Dios Qué. Al tiempo también, y por este medio periodístico vicedecano de Asturias, lo hago llegar a las Corporaciones municipales de Avilés y  Siero.

            El caso es que dejé el paseo y la prisa y la alcantarilla invasora, de la Pola de Siero, me dio pie a pensar que Avilés es ciudad tan histórica como histérica en cuanto a algunos hechos y circunstancias.

            Por ejemplo tiene –como Dios manda en Asturias– coñones aunque no muchos y también cañones, si bien con pólvora mojada. Destaco uno de 4.750 metros de profundidad en el Océano Atlántico que está ahí lado, a 15 kilómetros de distancia del Faro de Avilés. Es  uno de los más importantes del mundo y figura, en cartas marinas y documentaciones geológicas y geográficas de todo el planeta, como el Cañón de Avilés.

Ciudadana, cigarro en mano, pisando Pola de Siero en Avilés.

Ciudadana, cigarro en mano, pisando Pola de Siero en Avilés.

            Otra que tal baila es la cuestión eclesiástica y es que todas las iglesias antiguas están, o estuvieron, a nombre de tres santos italianos y uno inglés que además tiene dos templos a su nombre. En el siglo XIII fue fundado el convento de San Francisco de Asis (ciudad de Italia) siglos más tarde rebautizado como San Nicolás de Bari (Italia) mientras que la que así llamada durante siglos está hoy a nombre de San Antonio de Padua (Italia). Por otro lado Santo Tomás de Canterbury (Inglaterra) tiene dos magníficas iglesias en el barrio de Sabugo, una levantada en el siglo XIII en el centro histórico del barrio y que pasa por ser el monumento medieval mejor conservado de la ciudad y otra, con cierto aire catedralicio, que la sustituyó como templo parroquial en 1903. Hecho conocido, por algunos, como ‘milagro de un santo inglés que cuenta con dos iglesias en Avilés’. Y todo esto por no hablar de las familiaridades que se toma el personal con Jesucristo, como es el caso de una capilla consagrada al Ecce Homo y que sin embargo es llamada Jesusín de Galiana.

            Luego está la cuestión de los curiosos topónimos, algo de lo que ya tengo escrito, con que cuenta la ciudad. Es el caso de El Quirinal (nombre de la residencia del Presidente de la República italiana en Roma) y que en Avilés es una calle. Al igual que contamos con una Plaza del Vaticano con dos, de sus cuatro calles están rotuladas religiosamente a nombre de Juan XXIII y San Agustín. El encantador y elegante Versalles de Paris  tiene su homónimo en el Versalles avilesino, barrio avilesino con un urbanismo desgraciado. La ciudad norteamericana de Las Vegas, meca de los casinos, tiene su réplica (con perdón) en Las Vegas, la mayor población de Corvera de Asturias, comarca de Avilés. Por no hablar de la ciudad chilena de Valparaíso, nombre histórico del manantial local que durante siglos surtió a fuentes y lavaderos de la villa. También tenemos Salinas en Castrillón como las hay en Castellón o en California.USA. Hay más pero me parecen suficientes para demostrar que no es lo mismo el atún que el betún aunque ambos vengan en lata.

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Paseando por la plaza del Carbayo, en Sabugo.

            Sin embargo no quiero dejar de citar un caso de toponimia multiplicada a partir del término carbayo, nombre que en Asturias se da al roble. Del carbayo derivan la plaza del mismo nombre en el barrio de Sabugo; también el barrio y el parque del Carbayedo, en la parte alta de Avilés; Los Carbayedos, lugar cercano a Valliniello donde las tropas napoleónicas mataron a más de doscientos avilesinos que, imprudentemente, les hicieron frente tratando de impedir que tomaran la ciudad el 21 de mayo de 1809; La Carbayeda, pequeño barrio rural encajado entre Llaranes y Corvera; Los Carbayos, caserío de San Román de Naveces, en Castrillón y, por terminar, el Histórico Carbayedo, modesto equipo de fútbol perteneciente al, anteriormente citado, barrio del Carbayedo.

            Pese a todo lo anterior el topónimo más misterioso que tiene el callejero de Avilés es Los Amanteles al que no le encuentro paralelo en el mundo entero. No se ustedes.

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Una Filarmónica en la ciudad ‘de los músicos’
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Alberto del Río Legazpi | 28-01-2018 | 10:33| 0

     En Asturias, y hace bastante más un siglo, los de Avilés eran conocidos como ‘los músicos’, de igual manera que ‘carbayones’ eran los de Oviedo y los de Gijón ‘los del culo moyáu’.

     El gentilicio avilesino derivaba de la práctica musical que por entonces se llevaba en la villa donde se conjugaba de lo lindo el verbo solfear, algo que nos muestra Carmen Julia Gutiérrez González –Directora del Departamento de Musicología de la Universidad Complutense de Madrid entre 2006 y 2012–  en un magnífico trabajo titulado «La Atenas de Asturias: el asociacionismo musical en Avilés entre 1840 y 1936». En él está escrito que Avilés (refiriéndose al de 1868 cuando contaba con 7.500 habitantes, de los que un 13% eran pobres) tenía un centenar de músicos en agrupaciones culturales, número increíblemente alto para aquel tiempo. Y cita a la Academia Filarmónica de Avilés, más conocida como El Liceo que funcionó entre 1840 y 1891, como una de las primeras sociedades instructivo–recreativas musicales creadas en España, junto con las de Madrid, Valencia, Barcelona, Sevilla, Murcia, Alicante y Granada. Da que pensar.22-filarmonica-lva-a-300

     Y de que se cuidaba la cantera musical da fe el que a la Academia El Liceo (sociedad musical de carácter privado con piano propio, 50 socios y banda de música) el Ayuntamiento le concedió permiso para montar sus bolos en los locales del ex convento de San Francisco (hoy iglesia de San Nicolás de Bari) con la contrapartida de que «enseñase música a todos los niños pobres de la villa que quisieran aprender». Escrito quedó en un Libro de Actas municipal.

     Parece suficientemente justificado el que a los habitantes de Avilés se les conociese, en Asturias, como ‘los músicos’. Y si todavía queda algún escéptico añado la relación que hace Carmen Julia Gutiérrez de las asociaciones musicales avilesinas de entre siglos XIX y XX: Academia Filarmónica de Avilés (1840–1891). Academia de Sabugo (1861–1874). Sociedad Santa Cecilia (1875–1891), Banda de Música La Industrial (¿….?– 1897). Banda Municipal de Música de Avilés (1891– ….), Agrupación Musical Obrera (1904–¿1908?). Asociación Coral Avilesina (1904–1915 y 1983–….). Sociedad de Amigos del Arte (1923–1951). Orfeón de Avilés (1925–1934). Coro del Ampurdán (1931–1932). Coro Avilesino (1932–….).

Montserrat Caballé.

Montserrat Caballé.

     En aquel efervescente ambiente de ‘doremifasol’, teórico y práctico, nació el 27 de enero de 1918 con un concierto, en el desaparecido Pabellón Iris, la Sociedad Filarmónica Avilesina –popularmente conocida como La Filarmónica y que estos días cumple un siglo de existencia– con el fin de ofrecer conciertos musicales de calidad. Consiguió integrarse en el circuito de Filarmónicas que abarataba costes a la hora de ofrecer actuaciones de intérpretes de excelencia musical que, de otra forma, nunca habrían llega­do a la villa.

     Sin embargo en 1930 tuvo que cesar en sus actividades por falta de socios cuyas cuotas permitiesen seguir programando conciertos muchas veces ofrecidos por el adelanto monetario de los directivos, con dinero de su peculio, para que tuviesen lugar.

Artur Rubinstein, pianista de fama mundial.

Artur Rubinstein, pianista de fama mundial.

     Pasados unos años resucitó en 1957, cuando Avilés estaba dando el mayor estirón social de su historia con la instalación de grandes factorías industriales. En aquel año se inauguró el primer horno alto de Ensidesa (acto considerado como puesta en marcha oficial de la gigantesca siderúrgica), se comenzaron a construir  2.056 viviendas en una ladera del monte de La Luz, se inauguró el FEVE local con la línea Avilés–Pravia… En aquel ambiente de actividad frenética un grupo de aficionados locales reinauguró la Filarmónica con un concierto en el teatro Palacio Valdés, que estableció como sede de sus conciertos.

     Y volvieron las orquestas y los intérpretes de calidad. La actividad de la Filarmónica ha conseguido a lo largo de su historia la actuación en Avilés de excelentes artistas, algunos de fama internacional entre los que destaco por fervor escénico a Artur Rubinstein, Pau Casals, Joaquín Achúcarro, José Iturbi o Montserrat Caballé. 

El pianista José Iturbi, entre Gene Kelly y Frank Sinatra.

El pianista José Iturbi, entre Gene Kelly y Frank Sinatra.

     En 1972 con el cierre del teatro Palacio Valdés la sociedad musical comenzó un exilio –a cuestas con su piano Steinway & Sons Serie D– pasando a ofrecer sus conciertos en el salón de actos del Instituto Carreño Miranda donde no les fue muy bien, aparte de que se les inundó el piano gran cola (a Chopin le hubiera dado un panflús solo con ver aquel concierto de teclas naufragadas) y se fueron al salón del Colegio San Fernando mejor pero gélido, y aquello no era plan, porque no se puede levitar con Mozart teniendo hielo en los pies, ni escuchar a Bach con los dientes castañeándote. En 1990 estabilizaron su sede, volviendo al centro de la ciudad, en el auditorio de la nueva Casa Municipal de Cultura de la que no se han movido hasta la fecha.

     Y ahí tenemos a la Filarmónica resistiendo, haciendo encaje de bolillos con su limitadísima economía para seguir ofreciendo conciertos mensuales (de septiembre a mayo) dentro de un cliché musical: barroco, clasicismo y romanticismo, en una ciudad con abundantes actos musicales y un rival como la Casa Municipal de Cultura que programa en igual cliché pero con más dinero.

Pau Casals, uno de los mejores violonchelistas de todos los tiempos.

Pau Casals, uno de los mejores violonchelistas de todos los tiempos.

     Hace unos ocho años la Sociedad Filarmónica Avilesina tenía 435 socios de pago y hoy 315, sin tendencia al aumento a pesar de las esperanzas en una ‘cantera’ –que no se acaba de lograr– proveniente de un Conservatorio de Música local. Y no es consuelo que otras sociedades filarmónicas estén peor porque si el refrán dice que mal de muchos es consuelo de pocos, hay otros que creen que en realidad mal de muchos es epidemia.

     Respeto aparte merece la labor, gratis et amore, de aquellos directivos que de verdad trabajaron, y trabajan, en la larga trayectoria de la Filarmónica avilesina. Pienso en ellos y recuerdo al personaje encarnado por Dean Norris en ‘Breaking Bad’ intentando dar ánimos con un «siempre está más oscuro antes del amanecer».

     No haré más juicios y termino publicando este episodio el 28 de enero de 2018, cien años y un día después de la fundación de la Sociedad Filarmónica de Avilés.

     Carpe Diem en fa mayor.

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Camposagrado en la intimidad
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Alberto del Río Legazpi | 21-01-2018 | 10:11| 0

            El de Camposagrado es un palacio que viene creciendo sin descanso desde hace sabe Dios cuantos años. Ni los historiadores son capaces de fijar el siglo de su origen, solo calculan que fue entre el XIII y el XIV cuando la entonces poderosa familia de Las Alas fundó una casa con torre, al norte de la muralla que defendía la villa medieval.        OLYMPUS DIGITAL CAMERA

            Con el tiempo la mansión fue ganando altura y ensanchando; y también pasando de la familia de Las Alas al marqués de Camposagrado que lo vendió al marqués de Monreal y Santiago. Y los herederos de éste a Ramón García de Castro y se convirtió en viviendas y los bajos en bazar, ferretería y comercio de deportes de invierno, hasta que cesó el negocio y el edificio fue cerrado ingresando en la Cofradía de la Incuria de la que lo rescató el Ayuntamiento adquiriéndolo por expropiación forzosa aprobada el 21 de enero de 1999, hace hoy 19 años.  

            Estas cosas pensaba yo en el patio del palacio, el 20 de agosto de 2004, cuando al mediodía, al marcharse a comer unos pintores que retocaban detalles, me quedé solo para planificar el recorrido de las visitas públicas que el palacio recibiría la semana siguiente. Escribo lo que sigue sacado de unos apuntes que entonces tomé, entre acojonado y exultante al saberme en la intimidad de un palacio que es la madre del cordero del barroco de Avilés y, para muchos, de Asturias.22-camposagrado-intimo-p1010338

            El patio ha sido cubierto con un lucernario dotado de un automatismo que lo abre y cierra en función climatológica; está compuesto de hierro y vidrio, dos elementos industriales del Avilés actual, al igual que el ascensor que tomé para ir a la planta baja.

            Allí, aparte de un gran espacio rescatado para salón polivalente también se ha recuperado parte de un buen trozo del lienzo de la muralla, y es que el ensanche del palacio –en el siglo XVII– había saltado (saltándose también los propietarios la ley por lo que tuvieron que afrontar denuncia anónima ciudadana de la que salieron indemnes) el camino de ronda (de unos 3 metros de anchura) que corría paralelo a la muralla y también saltaron sobre la muralla misma (otros tres metros). Y no contentos, aún, otros tres más sobre el muelle del puerto de Avilés que, entonces estaba en el lugar ocupado hoy por la calle de La Muralla y el parque del Muelle.222-camposagrado-intimo-03-primitiva-mansion-alaspuerta

            Todo eso se aprecia mejor al subir de nuevo a la planta de nivel cero –donde hay una puerta con restos medievales correspondiente a la mansión que fue de la familia Las Alas– y entrar en un impresionante galería con diez arcos apoyados en columnas toscanas, que ahora será biblioteca y que antes fue el único espacio cubierto que tuvo la muralla de Avilés.

            Saliendo de nuevo al patio central se sube a la primera planta por una magnífica escalera de piedra, de la cantera de Bustiello, diseñada en el siglo XVII por los avilesinos Menéndez Camina (padre e hijo) considerados también autores de la triunfal fachada sur del palacio, la que mira a la calle de La Fruta.

            La construcción de esta planta primera –ahora dedicada a aulas– a finales de aquel siglo XVII estuvo a punto de producir el derrumbe del palacio, cosa que evitó una obra de ingeniería, que a base de tirantes metálicos “amarró” el edificio (episodio aparte titulado ‘Camposagrado encorsetado’).225-camposagrado-intimo-p1010339

            En el techo de alguna habitación se observan pinturas de siglos anteriores que han sido restauradas y también por los pasillos se han podido rescatar parte de los techos originales de madera labrada.

            Subiendo a la segunda planta se ven los tirantes en las enormes vigas de madera que sirvieron para sujetar el arco, y por tanto el edificio, cuando estuvo a punto de derrumbarse al haber construido, en la primera planta y sin buen cálculo, diez balcones situados encima de la galería de las diez columnas toscanas.

            Desde el lucernario, entre madera, hierro, tejas y cristal, se observa una de las dos torres de la fachada sur del palacio, que junto con el cuerpo central que une ambas, forman ese monumental retablo artístico de la fachada sur, al que antes me refería, y que destacados expertos consideran el mejor ejemplo del barroco asturiano.223-camposagrado-intimo-18-talleres

            En esta planta (antiguos desvanes y habitaciones del servicio doméstico) dedicada ahora a talleres, el aprovechamiento de espacio y luces ha creado una panorámica vanguardista que le sienta como anillo al dedo a este histórico palacio de Camposagrado al que una acertada decisión política ha conseguido transformar en la Escuela Superior de Arte del Principado de Asturias.         

            En la semana siguiente de puertas abiertas, consta en las hemerotecas que cerca de 11.000 (once mil) personas visitaron el emblemático edificio. Dijeron que nunca se había visto nada igual.

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Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta