El Comercio
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¿Saben quién fue Antonio Machado?
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Luis Arias Argüelles-Meres | 16-08-2017 | 02:36| 0

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«–Nuestro español bosteza. / ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?/ Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?/ –El vacío es más bien en la cabeza». Antonio Machado.

En el día en que media España celebra su devoción a la Virgen, como una especie de punzada resacosa, se difunde la noticia de que en el Ayuntamiento Sabadell se plantean que desaparezcan del callejero Machado, Quevedo,  Larra, Espronceda, entre otros. Por fortuna, en una red social, el alcalde afirmó rotundamente que don Antonio «se queda» en el nomenclátor de la ciudad. O sea, que, en principio, se confirma que no se va a perpetrar semejante disparate.

Según parece, todo este revuelo obedece al dictamen de una comisión que considera que los citados son personajes hostiles a la nación y a la lengua catalanas. ¡Madre mía!

Cierto es que Quevedo escribió unos versos demoledores contra los catalanes. No lo es menos que el genial poeta no se quedó corto a la hora de denunciar los defectos españoles. Pero lo más llamativo de esta historia es que se incluya a don Antonio Machado en semejante inventario, ya que esto no solo pone de manifiesto la ignorancia de quienes informaron de tal guisa, sino también que, tras cuarenta años de supuesta democracia, este país no recuperó la memoria y no tiene presente que, en efecto, hubo otra España muy ajena a la de charanga y pandereta, de la que se ocupó precisamente el poeta del 98.

No deja de ser paradójico, por otro lado, que, a la hora de difundir la obra de Machado, haya sido decisivo un catalán de pro, Joan Manuel Serrat. Pero se ve que, con todo, esto no resulta suficiente para acabar con el desconocimiento que sigue habiendo sobre la mejor España, intelectualmente hablando, de nuestra historia contemporánea.

Hablando de nuestra literatura contemporánea, si esos sabios que hicieron semejante propuesta, conociesen un poema de Alberti que da vivas a la independencia de Cataluña, propondrían al autor de ‘Marinero en tierra’ como héroe de la causa.Pero, insistiendo en que, por fortuna, la cosa no pasó de ser un rumor que se difundió en un día festivo por excelencia en toda la piel de toro, resulta desoladora la ignorancia acerca de nuestra propia historia, también en Cataluña.

¿Qué podría estar pensando al respecto Juan Goytisolo, un catalán que tanto admiró a Machado? ¿Cómo habrá recibido la noticia Eduardo Mendoza? ¿Qué opinará sobre esto Joan Manuel Serrat? ¿Es justo que, por ignorancia o por ignominia, se meta en el mismo saco a las dos españas de las que habló el propio Machado en uno de sus muchos poemas memorables? ¿No se quiere tener presente que hubo una España receptiva y entusiasta hacia la lengua y la literatura catalanas?

¿Habrá que llegar a la conclusión de que las cavernas acaban siempre convergiendo, y que, más allá de la nacionalidad, las une el analfabetismo histórico y la brocha gorda?

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En la muerte de Terele Pávez
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Luis Arias Argüelles-Meres | 13-08-2017 | 17:48| 0

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“Por lo que más se nos castiga es por nuestras virtudes”. (Nietzsche).

“Afronta el instante con valor, sé implacable con tu fatiga”. (Cioran).

Voz aguardentosa, coraje desbordado, tormento a flor de piel, continuo lamento, actriz, ante todo y sobre todo, temperamental. Así fue Terele Pávez en la práctica totalidad de sus papeles en el cine y la televisión, donde se volcaba tal como era. Así fue la trayectoria de una actriz irrepetible que acaba de fallecer.

Terele Pávez y España. Terele Pávez y nuestra historia más trágica. Todos nos estremecimos y nos sobrecogimos en el momento en que tuvimos noticia de la presunta implicación de su padre en la detención que llevó a  Lorca a la muerte. Todos pensamos en lo trágica que es nuestra historia, la de un país en el que, como escribió Gil de Biedma, todo termina mal.

Estamos hablando de una trayectoria cinematográfica y televisiva en la que asoma de continuo la España más profunda, la España más tremendista, la España más tenebrosa, los cruentos dictados del Dios ibero machadiano. Si a eso añadimos la “maldición” que tuvo que suponer que se relacionase a su padre con la detención de Lorca, detención que fue la antesala de su asesinato, lo trágico no se queda sólo en el ámbito de la teoría literaria, sino que se manifiesta de forma descarada y descarnada.

No podemos no recordar a su hermana Emma Penella, fallecida en 2007, que tampoco llevaba el apellido de su padre, que, en su momento hizo el papel de Ana Ozores, en una versión cinematográfica de “La Regenta” dirigida por Gonzalo Suárez, y que, desde luego, no era la actriz más adecuada para ver en ella mucha similitud con el personaje clariniano.

De todos modos, Terele Pávez dejará una huella mucho más profunda en la historia del séptimo arte.

 

¡Es tremendo y helador caer en la cuenta de que Terele Pávez hubiera bordado el papel de Bernarda de Alba!

En la muerte de Terele Pávez. Se fue de esta vida una actriz insustituible.

Logró, en la mayoría de sus papeles, una admirable síntesis entre el dolor y la entereza.

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¿A qué juega Llamazares
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Luis Arias Argüelles-Meres | 12-08-2017 | 10:43| 0

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“Nunca hagas valer toda tu fuerza: que nadie crea que has llegado al límite de tu poder”. (Mazarino)

Hemos de reconocer que el último movimiento político de Llamazares creando un partido “instrumental”, pero “sin vocación electoral”, todo ello sin abandonar IU, como mínimo, sorprende.

Lo cierto es que, desde que Anguita dejó liderar IU, la coalición de izquierdas pasó a ser, sobre todo en Andalucía y Asturias, el apoyo del PSOE, su muleta. Pero ese tiempo se quedó atrás desde el 15-M a esta parte con la irrupción de Podemos, que, electoralmente, canalizó gran parte de aquel descontento, mientras que IU se quedó atrás.

Y ahora lo que le queda a IU es, o bien reinventarse, o bien alcanzar un entendimiento con la formación morada que no suponga que acabe siendo fagocitada por el partido que lidera Pablo Iglesias. Resulta innegable que ambas cosas se antojan muy difíciles.

Convendría recordar, por otra parte, que, como bien sabe Llamazares, IU nació de un descontento generalizado de la izquierda contra la deriva que tomó el felipismo, y que en ese descontento que cristalizó en el surgimiento de la coalición se integraron todas las izquierdas que en España había en aquel momento.

Aquello se prolongó durante el mandato de Anguita que, sin embargo, no logró captar electoralmente los continuos desengaños que fue creando el felipismo.

Luego, con Anguita retirado de la primera línea política, vino aquel acuerdo entre Frutos y Almunia, que fracasó rotundamente, y, más tarde, ya se sabe lo que ocurrió.

Mientras todo eso tenía lugar, en Asturias, los acuerdos entre el PSOE  e IU, salvo excepciones, formaron parte del paisaje. Y después llegó Podemos.

Fíjense: aun a pesar de que IU obtuvo 5 escaños en Asturias en las últimas elecciones autonómicas, resultado excelente comparado con lo que sucedió en el resto del país, Podemos casi le duplicó la representación parlamentaria.

El hecho diferencial desde la irrupción de Podemos es que IU se queda a medio camino entre el PSOE y Podemos y rezagado con respecto a ambos partidos. Reivindicarse y autoafirmarse es obligado. Conseguirlo electoralmente resulta en este momento casi inalcanzable.

Imagino que Llamazares considera que, con este nuevo partido que acaba de presentar, puede contribuir a ello. Pero resulta muy difícil que ésta sea una opción mejor que luchar desde dentro para que su discurso triunfe.

Y, por último, el laberinto de Llamazares no es pequeño. En Asturias, apoyó a Javier Fernández, casi incondicionalmente. Y ahora ve que su influencia en las políticas del Gobierno asturiano es irrelevante. Por otro lado, nunca desconectó de la política estatal, a pesar de haber regresado a su tierra.

¿Encrucijada? ¿Canto de cisne?

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Carta abierta a Antonio Trevín
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Luis Arias Argüelles-Meres | 11-08-2017 | 14:06| 0

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Estimado Antonio:

Siempre consideré muy positivo el hecho de que, siendo muchas y continuadas las discrepancias que mantuvimos a lo largo del tiempo, eso en ningún momento fue óbice para nuestra amistad. Y, en un momento como éste, en el que acabas de anunciar tu dimisión como diputado en el Parlamento español, lo primero de todo es reconocer tu coherencia. Sabes muy bien que son pocos los políticos que en este país conjugan el verbo dimitir y te honra ser una excepción.

De entrada, te tomaste con sentido del humor que te orillasen en el ‘gallinero’ en el Parlamento, al tiempo que te apartaron de todas las comisiones de las que formabas parte en el Congreso. Y no transcurrió mucho tiempo desde la condena al ostracismo que escenificaron hasta tu dimisión.

Pues bien, Antonio, volviendo a nuestras continuas discrepancias, a mí me pareció injustificable que, tras la defenestración de Pedro Sánchez, el grupo parlamentario del PSOE, mediante la abstención, facilitase a Rajoy gobernar. Tú apoyaste primero a la gestora y, más tarde, no fuiste nada ambiguo a la hora de apostar por la candidatura de Susana Díaz en las primarias, una candidata que, claramente, representa a lo que ahora llaman el viejo PSOE, o sea, el felipismo. Distinta cosa es que sea fiable y consistente el llamado ‘nuevo’ PSOE y que resulte admisible la forma en que se está actuando desde que Sánchez ganase las primarias.

De todos modos, ahora que decidiste dar un paso atrás con todo lo que ello conlleva, me permito insistir en la importancia que para mí tiene el hecho de que una amistad esté por encima de las discrepancias. Ello es así, entre otras cosas, porque nunca te condujiste de un modo sectario, frente a otras muchas personas de tu partido que tomaron y seguirán tomando la crítica como un ataque personal. Ejemplos de esto los hay muy claros, y, como bien sabes, me tocó soportarlos en más de una ocasión.

Nunca olvidaré aquellos años en los que estabas al frente de la Delegación del Gobierno y te tocaba justificar los continuos retrasos de la autovía del Occidente, al tiempo que yo escribía artículos al respecto desde la indignación. Y aquello jamás impidió la cordialidad entre nosotros cada vez que quedábamos para tomar un café. Cuando transcurra el tiempo y las cosas se puedan analizar con mayor frialdad, estoy seguro de que te pondrán como ejemplo de un político que no confundió la crítica con el ataque personal.

Y, por último, quiero dejar constancia de mi gratitud por la forma en que te volcaste en apoyo a la figura de Fernando Vela, uno de los grandes intelectuales del siglo XX en Asturias, que, lamentablemente, sigue siendo un desconocido, aunque se hayan puesto las bases para una lenta e imprescindible recuperación de su figura.

Con tu abandono de la política, aumenta la presencia del sectarismo, también en tu partido.

Recibe un abrazo tricolor.

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¿Salas como ejemplo?
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Luis Arias Argüelles-Meres | 07-08-2017 | 03:45| 0

José Manuel Menéndez.

Leo en EL COMERCIO que el Tribunal de Cuentas ha condenado al ex alcalde de Salas, José Manuel Menéndez, y a dos exfuncionarios a pagar la suma de 132.000 euros, cantidad nada desdeñable para un concejo en declive demográfico. La condena, según la referida noticia, obedece a que no se justificaron determinados gastos que alcanzan la susodicha cantidad en 2009 y en 2010.

Pues bien, al margen de otras muchas consideraciones que podrían hacerse sobre el asunto que aquí nos trae, estaría bien que cundiera el ejemplo, es decir, que, sin necesidad de circos mediáticos que se crean a la puerta de los juzgados y que se quedan en poco más que eso, en el caso de que una determinada institución pública haya sido irregularmente gestionada, sus responsables se vean obligados a asumir los gastos que sus acciones, como mínimo, negligentes, hayan podido ocasionar. Por otro lado, no deja de ser llamativo que un municipio como Salas, condenado al declive demográfico y al abandono, sea noticia por un caso de este calado.

Con la cautela obligada que hay que tener en situaciones como ésta, lo cierto es que estamos hablando de un exalcalde que estuvo al frente del municipio durante al menos veinte años, lo que pone de manifiesto, entre otras cosas, las consecuencias de la falta de limitación temporal en los mandatos al frente de las instituciones. Cierto es que hay excepciones, pero, por lo que se ve, no es el caso de Salas. Estamos hablando de un concejo que durante muchos años fue noticia por polémicas medioambientales, y que, tras las elecciones municipales y autonómicas de 2011, lo que tuvo mayor protagonismo fue la situación económica heredada.

Y, en medio de todo ello, no hay que olvidarse del abandono de este municipio en el que se paralizaron las obras de la autovía del Occidente en 2010 por parte del último gobierno de Zapatero, parálisis que continuó con el primer ejecutivo presidido por Rajoy. Y, en este momento, se reanudaron las obras sólo el tramo entre Doriga y Cornellana. Como se ve, no hay prisa.

¿Salas como ejemplo a la hora de obligar a restituir dineros públicos? La condena del Tribunal de Cuentas que, según leo, es inapelable, parece ir en esa línea.

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¿Nuevo PSOE?
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Luis Arias Argüelles-Meres | 05-08-2017 | 09:01| 0

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De aquella dicotomía orteguiana que hablaba de «vieja y nueva política», dicotomía que el pensador planteó en una conferencia en el madrileño Teatro de la Comedia en 1914, dicotomía que se volvió a poner en marcha con la irrupción de Podemos, hemos pasado, tras las últimas elecciones primarias socialistas, a otra dicotomía: la del viejo y nuevo PSOE.

Lo cierto es que está muy claro lo que es el viejo PSOE, esto es, el que tiene a Felipe González como reina madre del partido y a doña Susana Díaz como costurera de los rotos que se produjeron en esa quintaesencia de un PSOE que gobernó España durante veintiún años tras la muerte de Franco y que es, en no pequeña medida, responsable de la España que tenemos actualmente.

Sin embargo, tengo cada vez más dudas acerca del ‘nuevo’ PSOE, si por tal se entiende el que lidera Pedro Sánchez, dudas que me suscitan las ambigüedades en cuanto a su proyecto de país, así como la presencia de personas que llevan casi toda su vida participando en la política. Acerca de esto último, hay ejemplos muy claros en Asturias. Por ejemplo, doña María Luisa Carcedo. Por ejemplo, doña Adriana Lastra.

Hay que tener en cuenta, por otro lado, que la indiscutible victoria política que obtuvo Pedro Sánchez en las primarias vino dada, entre otras cosas, por el malestar de las bases con los barones del partido, con los dirigentes de siempre.

Pero, ante todo y sobre todo, este ‘nuevo’ PSOE, además de apostar claramente por la regeneración política, apuesta que pierde credibilidad en el momento en el que hay entre sus filas auténticos profesionales de la política que, en su momento, apoyaron las políticas más conservadoras del PSOE, tiene que plantear una reforma constitucional y un modelo territorial distinto al que tenemos, en el que en unas comunidades autónomas, son distintos los sueldos de los funcionarios del mismo nivel y son muy diferentes los impuestos.

¿Se apuesta por la igualdad impositiva y salarial? Y, por otro lado, ¿ese planteamiento de España como Estado ‘plurinacional’ lleva al federalismo? Nada tengo en contra de una opción federal, lo que no me impide preguntarme si ésa será la solución.

Bien está que se haya quedado atrás el viejo PSOE que hizo de partido sagastino de esta 2ª Restauración borbónica desde 1982. La cuestión es si, de verdad, hay un nuevo PSOE, y si este ‘nuevo’ PSOE tiene un proyecto de país acorde con la socialdemocracia y con el legado moral del partido con mayor recorrido histórico de nuestro país.

Desde luego, no faltan motivos para la duda y para el escepticismo.

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Rajoy como problema
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Luis Arias Argüelles-Meres | 01-08-2017 | 02:29| 0

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«Los ideales son las cosas según estimamos que debieran ser. Los arquetipos son las cosas según su ineluctable realidad» (Ortega y Gasset).

¿Cuántas personas se preguntan continuamente en España si nos merecemos un presidente como Rajoy, que elude de continuo aquello que lo puede poner contra las cuerdas y que tiene un discurso que, ni siquiera cuando deja asomar algo de sorna, va más allá de los lugares comunes?

Rajoy como problema, si por tal se entiende que, dejando al margen forofismos, no es fácil, ni siquiera en el caso de quienes puedan compartir con don Mariano coincidencias ideológicas, que pueda haber muchos ciudadanos que se sientan orgullosos de pertenecer a un país que tiene como presidente a este señor, fiel a sí mismo, previsible hasta el aburrimiento, indiferente a los episodios trágicos y dramáticos que sufren tantas personas que fueron y siguen siendo víctimas de la crisis.

Tras haber declarado en un acto judicial que a veces sus palabras no significan nada, ¿qué nos cabe esperar de un país que tiene como presidente a don Mariano? ¿Hace falta recordar que la palabra es una herramienta fundamental de un dirigente político? ¿No se da cuenta el señor Rajoy de que en cualquier momento alguien le puede refutar que el propio interesado no le concede un gran valor a la palabra?

Rajoy como problema. El PSOE y Podemos acuerdan pedir una comparecencia del presidente en el Parlamento para que se explique acerca del asunto que le llevó a comparecer en la Audiencia Nacional. ¿Cabe esperar que, en el caso de que esa comparecencia se celebre, que diga algo distinto a lo manifestado en la sede judicial? Y, por otro lado, ¡qué frustrante resultaría que, en dos liturgias de la palabra, o sea, en la Audiencia Nacional y en el Parlamento, alguien que no cree que las palabras tengan un significado importante protagonizase los actos!

Ahí tienen a don Mariano, juramentado contra los intentos de que en Cataluña se celebre el famoso referéndum y alguien que está encantado de la mejoría económica que, con tantos matices, manifiestan los datos sobre el empleo y el consumo. Para todo lo demás, sobre todo si se trata de temas escabrosos, se llama a andanas.

¿No es un problema tener como presidente a alguien a quien nada parece turbarle, a quien nada lo abochorna, cuando de escándalos de corrupción se trata? ¿Cómo no recordar aquella comparecencia ante la prensa de Felipe González tras la fuga de Roldán y el encarcelamiento de Mariano Rubio, cuando dijo sentirse abochornado y se mostraba cariacontecido de forma notoria? Desde luego, el señor González ni fue ni será nunca alguien a quien admire, lo que no impide que se trate de alguien que sabía qué actitud tomar ante determinadas situaciones. Y no hablo de sinceridad, sino de saber cuál era su papel.

Pues bien, Rajoy no llega ni a eso, ni a intentar seguir el guion. Y algo así supone que don Mariano sea, desde mi punto de vista, todo un problema para el país.

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Imperturbable Rajoy
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Luis Arias Argüelles-Meres | 27-07-2017 | 02:59| 0

Serenísimo, como si la cosa no fuese con él, de esta guisa compareció Rajoy como testigo en la Audiencia Nacional. Imperturbable don Mariano, que, según declaró, lo suyo no son las finanzas del partido, algo, a lo que se ve, demasiado mundano, de tejas abajo. Lo suyo es la política, la alta política.

Pero lo más llamativo de todo es que se atrevió a afirmar que sus mensajes al ex tesorero del PP carecían de significado. Claro, algo tenía que responderle a su interlocutor, se conoce que fue pura cortesía. Contestaba sin que ello supusiese nada importante. Las palabras, a veces, no valen nada. Hasta podíamos cantarlo como estribillo.

Imperturbable Rajoy. El hecho de que la financiación de su partido esté sometida a un proceso judicial no parece que le desvele a don Mariano. Tampoco le quita el sueño, según podemos colegir, que su ex  tesorero haya hablado de “una contabilidad extracontable”. Nada de eso hay, nada grave sucede, todo en orden.

Cierto es que su partido no es la única formación política cuya financiación ha suscitado actuaciones judiciales y escandaleras mediáticas. ¿Pero puede conformarse con eso para no ruborizarse y no pedir perdón a la sociedad española?

Lo dicho: imperturbable. Lo dicho: no hay que buscar significado a sus palabras, cuando se trata de las que le dirigió a su ex tesorero. Lo dicho: lo suyo es la política. La economía del PP, como otros asuntos mundanos, no fue de su incumbencia.

A decir verdad, hay serenidades aparentes que no suscitan precisamente tranquilidad, sino todo lo contrario. A veces, toca indignarse, o, al menos, aparentarlo, señor Rajoy.

Teniendo en cuenta que Rajoy, al menos desde que Aznar gobernó, siempre fue uno de los principales dirigentes del PP, resulta inadmisible que nunca se haya preocupado por conocer la gestión económica de su partido, que nunca haya pedido explicaciones al respecto, que se desentendiese, al menos teóricamente, de algo tan importante.

Verá, don Mariano, no sólo hablamos de economía, sino también de moral, de moral pública. Un partido político que aspira a gobernar el país, como de hecho está haciendo el PP, no puede tener unos dirigentes que estén totalmente al margen de las finanzas de su formación política. Lo que se predica para la gobernabilidad del país tiene que empezar por aplicarse en la propia casa.

Ustedes, don Mariano, aquel PP liderado por Aznar, que hablaba de la necesidad de regeneración política que tenía aquella España de los últimos años del felipismo, se olvidaron muy pronto de su prédica. De ello, estamos conociendo episodios que así lo demuestran un día sí y al otro también.

¡Cuántas carencias padecemos, don Mariano!

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¿Hasta cuándo los recortes en la escuela rural?
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Luis Arias Argüelles-Meres | 26-07-2017 | 03:34| 0

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Más recortes en las escuelas rurales del occidente asturiano, concretamente en la de Belmonte y en la de Soto  de Luiña. En la primera de estas escuelas, se suprimirá  una plaza de primaria a tiempo completo, mientras que en la segunda desaparecerán dos plazas. Esto lo hace un Gobierno socialista que no tiene reparo en  plantear un pacto entre las fuerzas de la izquierda. Y luego, sin despeinarse, el Ejecutivo autonómico dice estar dispuesto a fijar población en el mundo rural, al tiempo que se declara firme defensor de la enseñanza pública. Desde luego, cuajo no les falta.

Supongo que no hace falta recordar que, en Belmonte y en Soto de Luiña, no hay enseñanza concertada, con lo que los partidos políticos de derechas, que tanto se afanan y se desvelan en favor de que los padres “puedan elegir” el centro docente que consideren más adecuado para la educación de sus hijos, en los casos que nos ocupan, poco pueden decir al respecto.

Tres plazas docentes menos en dos colegios del occidente asturiano, es decir, en comarcas que sufren con severidad la despoblación. Y, desde luego, medidas como éstas contribuirán sin duda a que el declive demográfico se acentúe mucho más.

¿La izquierda era esto? Los programas de los partidos políticos, especialmente de los que se reclaman de izquierdas, nada de esto dicen, sino todo lo contrario, pero lo que cuenta es la realidad.

¿De verdad, alguien se puede creer que el mantenimiento del profesorado de enseñanza primaria en esos colegios supondría que la economía del ente autonómico entrase en bancarrota? ¡Ay!

Hay quienes dicen, como el PSOE, defender la enseñanza pública, aunque, a la hora de la verdad, no les tiembla el pulso cuando usan la tijera de los recortes.

Y así están las cosas, donde el movimiento asociativo de las respectivas comunidades escolares de ambos municipios, lucha por sus derechos ante una Administración insensible.

Propongo que los políticos que visiten alguno de estos pueblos sean recibidos con un texto de “Pedro Páramo”, de Juan Rulfo: “Hay pueblos que saben a desdicha. Se les conoce con sorber un poco de aire viejo y entumido, pobre y flaco como todo lo viejo”.

Occidente de Asturias, donde florecen los eólicos y donde a las escuelas rurales se les aplican criterios economicistas y rácanos.

Y, para mayor baldón, esto lo hace un Gobierno que se dice socialista.

¡Enhorabuena!

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Política y fútbol
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Luis Arias Argüelles-Meres | 22-07-2017 | 03:16| 0

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Hace unos cien años, don Ramón Pérez de Ayala reunió en un volumen una larga serie de artículos de asunto político que había publicado en el diario “La Nación”, de Buenos Aires. El título del libro era inequívoco: “Política y toros”. El autor de “Belarmino y Apolonio” se declaraba enemigo de la llamada fiesta nacional. Sin embargo, consideraba que resultaba obligado conocer sus pormenores, porque era un referente de primer orden para analizar la vida pública de entonces. Hay que decir también que el conjunto de esos artículos es una clave ineludible para entender la política española de principios del siglo XX.

Pues bien, estoy convencido de que, en el caso de que el gran escritor asturiano viviese hoy, titularía su libro de esta guisa: “Política y Fútbol”. Porque, miren ustedes, no sólo se está abusando hasta la extenuación de los símiles futbolísticos cuando se habla de política, sino que además no pequeña parte de los mandamases del este deporte plasman, con su catadura moral,  lo que es nuestra vida pública cada vez más deteriorada.

Cuando escribo estas líneas, tengo noticia de la detención  del señor Villar, presidente de la Real Federación española de fútbol. Por supuesto, no hay que pasar por alto la presunción de inocencia, ni es el momento de hacer juicios paralelos. Por supuesto, toda generalización es injusta, lo que no impide ver una realidad cada vez más paralela entre nuestra vida pública y gran parte de los personajes que están al frente de este deporte que, en sí mismo, (perdón por la obviedad) no es responsable de nada de esto.

Pero, dicho esto, lo significativo del caso es que la detención de marras no sorprendió prácticamente a nadie. Pero, dicho esto, estamos hablando de un personaje que lleva casi tres décadas al frente del fútbol español, que, además de no tratar muy bien al idioma, representa ese deterioro público del que venimos hablando.

Política y fútbol. Fútbol y política. No sólo los ataques al idioma y a la ortografía. No sólo la presencia de personajes en el fútbol que, en su momento, dieron el paso a la política, como fue el caso del señor Gil. No sólo el forofismo en el peor sentido del término en los discursos de personajes públicos y de algunos personajes muy concretos de la opinión publicada.

Política y fútbol. Al frente de pasiones tan grandes como las que ambos espectáculos despiertan, se encuentran dirigentes que no se caracterizan precisamente por su integridad y por sus hechuras de estadistas.

Volviendo a Pérez de Ayala, es muy significativo que, en el libro citado, hablase del conde de Romanones como el ejemplo de político que, en sus actuaciones, se dirigía con topicazos taurinos, y que aquello no daba más de sí.

Hay que reconocer que este planteamiento ayalino nos pone muy fácil hacer determinados paralelismos.

¿A que sí?

LUIS ARIAS ARGÜELLES-MERES

 

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